La Educación Aliado Estratégico para el SG-SST

La Educación Aliado Estratégico para el SG-SST
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Según el concepto emitido desde el Ministerio de Educación en Colombia, la Educación se define como un “proceso de formación permanente, personal, cultural y social que se fundamenta en una concepción integral de la persona humana, de su dignidad, de sus derechos y de sus deberes”, lo anterior, invita a pensar en cómo los comportamientos de las personas dentro del contexto laboral exigen el reconocimiento del “ser” como eje articulador y mediador de las condiciones de riesgo y protección que lo rodean.

Es de vital importancia reconocer que el papel de los procesos educativos al interior de las organizaciones, al igual que la gestión de los riesgos laborales, ha ido evolucionando a nivel mundial, lo cual se ve reflejado en nuestro país con el surgimiento de nuevos retos legislativos que buscan favorecer la transformación de los sistemas de trabajo, brindando lineamientos para potencializar la apropiación de los elementos mínimos indispensables para la consolidación de entornos de trabajo más seguros y saludables.

Coordinadora Nacional de Educación

“La educación ha sido, es y será un aliado estratégico frente a la gestión integral de los riesgos ya que solo a través de la sinergia entre estos elementos, es posible gestionar el conocimiento y hacerlo parte de las acciones cotidianas de los trabajadores, dando cada vez un paso más hacia un mundo del trabajo sin accidentes, ni enfermedades laborales”

Partiendo de lo anterior e intentando hacer un recorrido a través del tiempo por los momentos más representativos, en los que la educación a la luz de la legislación de nuestro país ha sido vista como aliada en la gestión de la salud y seguridad en el trabajo, podríamos decir que uno de los episodios claves se da con la Resolución 2013 de 1986 donde se hizo tangible la necesidad de que el Comité Paritario de Salud Ocupacional, ahora COPASST, fuera partícipe y protagonista en los procesos de capacitación y entrenamiento en todos los niveles de la organización. Así mismo, integró el cumplimiento periódico de los programas de educación y entrenamiento en la gestión de los empleadores.

Con la modificación y reglamentación del nuevo Sistema General de Riesgos Laborales, dada a través de la Ley 1562 de 2012, se evidencia que el proceso educativo sigue ganando importancia dentro de la gestión del riesgo, a tal punto que, el fortalecimiento de competencias técnicas de las personas expuestas al riesgo, debe realizarse dentro de los tiempos y espacios de la organización.

Con el establecimiento del Sistema General de Seguridad y Salud en el Trabajo, definido a partir del Decreto 1443 de 2014 la formación y el entrenamiento se fortalecen como elementos claves para la promoción de la salud y seguridad, convirtiéndose en uno de los mayores aliados para garantizar la incorporación de diversos actores de la organización dentro de la instauración de estrategias que favorezcan el cuidado de la vida; ya que invita no solamente a descentralizar la gestión de la salud y seguridad, sino a instaurar procesos educativos pertinentes que impacten las problemáticas de accidentalidad y enfermedad laboral que actualmente enfrentan.

Vale la pena aclarar que todos estos cambios en la legislación no necesariamente garantizan la apropiación de estrategias que potencialicen el cuidado. Solamente hacen visibles puntos relevantes para enfocar las acciones de prevención, razón por la cual, es necesario incorporar procesos educativos que acompañen los cambios para garantizar verdaderos aprendizajes; teniendo en cuenta que no todo cambio genera aprendizaje, mientras que todo aprendizaje si genera cambios.

Los procesos educativos intencionados deben aportar al reto de la transformación de las organizaciones y esto se logra a partir de la generación de espacios reflexivos donde se afiance el pensamiento crítico, se proporcionen herramientas y se generen capacidades que le permitan al individuo actuar proactivamente, adaptarse e interrelacionarse con dinámicas cambiantes de la organización.

Para garantizar la eficacia y eficiencia de los procesos educativos y que estos puedan favorecer la transformación de la cultura de las organizaciones, actores como las Administradoras de Riesgos Laborales del país deben promover acciones para introducir en el ADN de las empresas la apropiación social del cuidado; e influenciar en los demás actores la necesidad de reconocer a las personas como el eje central de todos sus procesos. Pensar en un modelo educativo y pedagógico desde la prevención de riesgos laborales hace evidente el deseo de comprender que los trabajadores cuentan con conocimientos previos, que modulan su relación con el entorno laboral; los cuales deben identificarse como punto de partida de los procesos educativos, integrándolos con los nuevos conocimientos y propiciando espacios que movilicen su puesta en práctica; a través del acompañamiento del facilitador.

Desde ARL SURA, por ejemplo, con el propósito de contribuir en el diseño e implementación de estrategias para la gestión de los riesgos laborales en las organizaciones, continuamos fortaleciendo alianzas para la consolidación de los procesos educativos con un enfoque hacia el cuidado, a través de la ejecución de un plan de educación centrado en las personas. Este plan aporta a la gestión del conocimiento de las empresas y al desarrollo de competencias técnicas y habilidades sociales de los estudiantes-trabajadores, en aquellos temas relacionados con la prevención e intervención de los peligros y riesgos presentes en las organizaciones.


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