«Las organizaciones actuales sin importar su tamaño o duración en el mercado, puede adaptarse a una estrategia de creación de contenidos de alto valor.»
En una era digital que cada día está más inundada de seguidores fantasmas, likes comprados, estilos de vida imposibles de alcanzar y un constante bombardeo publicitario; es normal que algunos usuarios empiecen a sentirse saturados y agobiados por la excesiva información, haciendo que las estrategias que planteamos unos meses atrás sean cada vez menos efectivas.
Hace unos años vimos algunos casos de éxito como los de Casey Neistat, Logan Paul y miles de creadores más que tras subir contenido diariamente a sus redes sociales documentando su día a día, han logrado alcanzar grandes cifras, no solamente a través de sus seguidores, sino que también tuvieron la capacidad de crear un negocio exitoso en el que a partir de su audiencia ofrecen diferentes productos y servicios a través de diversas ventanas publicitarias creadas por ellos mismos. Con el tiempo, algunos de sus fanáticos reconocieron y reclamaron la carencia en la calidad del contenido base y decidieron darle click al temido botón de Unfollow. La mayoría de los creadores culparon a los algoritmos de las plataformas, quienes en parte tienen algo de razón, pero aun así son pocos los que decidieron reinventar y adaptar su contenido.
A partir de ahí, en los últimos años son muchos los usuarios que buscan correr con la misma suerte de estos grandes creadores, pues quieren ganarse un espacio de visibilidad en el medio y una fuente de ingresos estables; recurriendo a movimientos y retos que han funcionado antes o que están en actual crecimiento. Sin embargo, cada vez más, los contenidos parecen ser una plantilla sobre-explotada la cual es utilizada una y otra vez no solamente en perfiles personales, sino también en perfiles de marcas y negocios, desembocando en que finalmente sean pocos los que realmente tienen un valor diferencial en su contenido.
Un pequeño ejemplo de esto es el uso desproporcionado de “presets” o ajustes preestablecidos para tratamiento de color para mantener un feed que aparente tiene una estética en común, abandonando el mensaje único que podría aportar un tratamiento especial en la imagen desde la psicología del color. Como si la homogeneidad de un color en general asegurara un éxito en el contenido por encima de la calidad base de este mismo, dejando a un lado muchos otros valores realmente importantes como la composición de la pieza, la proporción, la armonía y la idea que se transmite a través de un mensaje comunicativo en el propio contenido.
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En nuestro emprendiendo, nos cuestionamos de qué manera manera estamos tratando el contenido que publicamos, y cuál es el valor diferencial que aportamos. Inicialmente, nos dimos cuenta que en muchas ocasiones los usuarios puede que conozcan nuestras publicaciones de manera individual antes que de manera general, por lo que cada pieza de contenido que publicamos debe ser cuidado a detalle para poder transmitir de una manera única y fiel los valores de la marca y fidelizar a nuestros clientes para que quieran hacer parte de una comunidad y de un movimiento con lo que cada cliente se identifique más allá del valor percibido al momento de recibir y utilizar los productos. Para esto, siempre recomendamos ponerse en los zapatos del cliente e identificar cual es el contenido con el que se identificarían y con el que quisieran interactuar.
Así pues, coincidimos en que en este momento queríamos ofrecer un contenido con ciertos parámetros estéticos marcados e inspirados en ciertas temáticas que pertenecieran a nuestro contexto, y que además correspondieran al estilo de vida que buscábamos proponer y adicionalmente fuera acorde a las expectativas de nuestro target, un contenido de adolescentes para adolescentes en donde la forma sirve para comunicar nuestro mensaje, con un estilo propio y reconocible en que aportamos valores a nuestra vida y que no sólo se queda en ofrecer un simple producto.
Es un hecho evidente y comprobado, que las personas no quieren seguir a alguien que les está intentando vender algo sin un trasfondo que ofrezca al consumidor un gran valor; ellos quieren pertenecer a una comunidad, desean un contenido más humano y cercano a ellos, que conozca sus problemas y sus inquietudes y que busque proporcionarles la mayor cantidad de valor posible.
Estamos convencidos de que las organizaciones actuales sin importar su tamaño o duración en el mercado, puede adaptarse a una estrategia de creación de contenidos de alto valor siempre y cuando logren ejecutar algunos de los pilares expuestos en el presente artículo. ¡Muchos éxitos!
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