Es interesante cómo el Covid-19 vino a mostrarnos fallos estructurales que tenemos como sociedad. En cómo hemos concebido el desarrollo y el progreso y, por otra parte, nos invita a parar, repensar y redefinir nuestro crecimiento dentro de los límites planetarios. Nadie pone en duda los grandes beneficios que nos ha traído el modelo económico lineal que hemos concebido hace más de 100 años desde la Primera Revolución Industrial. Pero, ¿Hasta qué punto nos haremos la vista gorda en la manera en que hacemos negocios hoy en día?
Todo el «crecimiento económico» y «éxito» que hemos logrado ha sido a costas del uso intensivo y excesivo de recursos naturales. Esto lo demuestra la abundante evidencia que este modelo lineal de extraer-producir-desechar ha provocado en nuestro planeta.
En un mundo cada vez más consciente e informado, el lema «Out of Sight, Out of Mind» ya no es válido. Hoy en día, según el “Circularity Gap Report 2020” somos solamente 8.6% circulares. Y deberemos duplicar esta cifra para cerrar el Gap de emisiones para el 2032. Para lograr esta hazaña deberemos seguir potenciando la transición hacia una economía circular y regenerativa por diseño.
¿Qué es la economía circular?
Básicamente es la economía de la naturaleza, la cual se basa en 3 pilares fundamentales.
- En primer lugar, eliminar el concepto de basura y residuo desde una mirada del diseño.
- En segundo lugar, mantener los productos y materiales en uso.
- Finalmente regenerar los sistemas naturales.
Este enfoque integral es el que nos permitirá diseñar, crear y usar nuestros productos y servicios dentro de nuestros límites planetarios. Bill Gates en su último libro «How to Avoid a Climate Disaster» hace hincapié en la urgencia de cambiar nuestros hábitos si queremos prosperar y vivir en un planeta habitable. En él, nos entrega desde una perspectiva crítica, datos relacionados a posibles soluciones y donde hacer hincapié para contrarrestar la emanación de gases de efecto invernadero. Pero lo que me gustaría destacar es su optimismo y esperanza en que seremos capaces de sobreponernos y dar vuelta el resultado. Es verdad que estamos llegando al final del partido, pero todos saben que no se termina hasta que el árbitro toque el silbato.
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