Con el fin de ofrecer a los colombianos un balance entre su vida personal y laboral, a partir del 16 de julio, se aplicará en Colombia la nueva reducción de jornada laboral que pasará de 47 a 46 horas semanales. Esta decisión, que trae múltiples beneficios para los trabajadores genera, a su vez, algunas preocupaciones para las compañías.
Industrias como la del comercio, turismo, salud o de restaurantes, que cuentan con características operativas particulares como la atención continua o la fluctuación estacional deben evaluar y adaptarse eficazmente a estos cambios para garantizar la calidad del servicio que ofrecen.
Es indispensable que las empresas se capaciten, adecuen sus procedimientos internos y definan estrategias para implementar de la mejor manera esta reducción de la jornada, mantengan la productividad y eviten incumplir los requisitos contemplados en la Ley 2101 de 2021.
Realizar una planificación de los retos y oportunidades, el uso de tecnología en algunos procesos operativos/administrativos o la optimización de la gestión de turnos y horarios, por ejemplo, son algunos de los aspectos que las compañías deben analizar para mantenerse como resilientes y adaptables.
La ley presenta grandes desafíos iniciales para las compañías, pero a su vez, ofrece importantes beneficios en términos de bienestar y calidad de vida para los empleados y en cuanto a productividad y eficiencia en su servicio.










