Las soluciones financieras digitales son la puerta de entrada a una mejor calidad de vida, y una contribución al desarrollo económico del país. Satisfacen necesidades muy específicas y directamente relacionadas con eventos coyunturales de quienes solicitan este apoyo de recursos económicos.
La modernidad y la revolución tecnológica han sido un propulsor clave para que más personas puedan acceder a un sistema formal de financiamiento, pues las Fintech han logrado ganar terreno en el mercado nacional e internacional y democratizado el acceso a los créditos, lo que aporta a la inclusión financiera con impacto social. Según la Superintendencia Financiera los canales digitales continúan generando el mayor crecimiento en el número de operaciones en el sistema financiero, el 72% de las operaciones son realizadas por internet.
Hemos logrado llegar a espacios recónditos de nuestro país con soluciones financieras para quienes no tienen acceso a la banca tradicional. Creemos firmemente en las segundas oportunidades, y por eso trabajamos incansablemente por cambiar la vida de docentes públicos, pensionados, emprendedores independientes y mujeres cabeza de hogar.
Entendemos el valor que aporta un crédito en la vida de las personas, pues este despliega un sinfín de oportunidades y un universo de posibilidades para quien lo solicita. Una solución financiera puede traducirse en una preocupación menos, en una ayuda familiar o incluso en un capital semilla para un negocio que conlleva al desarrollo de proyectos a largo plazo que estimula e impulsa el crecimiento y la estabilidad económica.
Los esfuerzos están puestos en la inclusión financiera del país. Según la estrategia de inclusión crediticia para la economía popular del gobierno nacional, la meta es “superar los obstáculos al acceso a financiación formal y reemplazar la informal en la economía popular, potenciando su desarrollo, bienestar financiero y crecimiento”.
El acceso al financiamiento brinda oportunidades a las personas, contando con flexibilidad en el consumo; es decir, que el préstamo sea cancelado de forma diferida en lugar de la cantidad total inmediata.
Adquirir un crédito, de consumo o libranza, permite además a los individuos construir un historial crediticio positivo, lo que a su vez le favorece para futuras solicitudes de financiamiento. Para las entidades bancarias y financieras un buen comportamiento de pago es considerado confiable, lo que se traduce en un nuevo préstamo por más valor.
Además, también proporciona seguridad financiera en situaciones de emergencias o imprevistos. Funciona como una herramienta improvisada, pero valiosa, para enfrentar gastos inesperados, como médicos o reparaciones de último minuto sin impactar de forma significativa el presupuesto del hogar o de la familia.
El crédito es una herramienta funcional que suma a la vida de quien lo solicita e incluso se puede convertir en el acelerador para oportunidades de negocios, ya sea para invertir o para inyectar capital a un proyecto que a corto, mediano o largo plazo genere alto rendimiento económico.
Y, por último, el financiamiento es un pase a la construcción de patrimonio, como por ejemplo un crédito hipotecario que permite la adquisición de una vivienda propia. Sin duda, el crédito es un método necesario que debe prevalecer en nuestra sociedad, que nos ayuda al desarrollo del país y que mejora la calidad de vida de miles de personas diariamente.










