La adquisición de vivienda campestre en Colombia dejó de ser vista como una inversión suntuosa y ahora es concebida como una “nueva oportunidad” para la clase media y alta del país, no solo por los beneficios inmersos que ésta trae en el mejoramiento de la calidad de vida, el goce y el disfrute, sino como una oportunidad de lograr valorización e invertir en un sector de la economía que muestra un crecimiento promedio sostenido de 1,3% anual, según cifras de Camacol.
Para ninguno de los visitantes frecuentes y ocasionales que han transitado últimamente la zona conocida como el “corredor turístico del interior del país”, conformado por los municipios ubicados dentro de la franja de las vías que conducen a Girardot desde Bogotá como son Girardot, Ricaurte, Melgar, Anapoima y Tocaima, entre otros, ha sido ajeno el increíble desarrollo a nivel habitacional de descanso que se ha experimentado, donde grandes y medianas compañías constructoras le han apostado a desarrollar soluciones de vivienda al alcance de todos. El gusto, la necesidad y el sentimiento aspiracional de contar con un espacio propio, alejado de la ciudad, con un agradable clima cálido, rodeado de naturaleza para disfrutar en familia o amigos no es un tema nuevo; de hecho, el auge de la construcción campestre y su crecimiento ininterrumpido a lo largo de los últimos 20 años, así lo demuestra.
“Tener un bien campestre destinado al descanso es y será siempre, sinónimo de bienestar”
Pero, más allá de esto, nos preguntamos entonces, ¿cuáles pueden ser las verdaderas motivaciones de una familia para invertir parte de su capital financiero en un activo que sólo disfruta por cortas temporadas? Esta pregunta se la hacen los clientes potenciales, buscando una justificación para dar el paso definitivo. Tener un bien campestre destinado al descanso es y será siempre, sinónimo de bienestar. Contar con un espacio propio cerca de la ciudad, con excelentes vías de acceso, un clima cálido, facilidades para abastecerse de provisiones y víveres, con lugares para realizar deportes de rutina o extremos que permiten descargar adrenalina y dejar de lado el estrés del trabajo y la gran ciudad; un sitio propio donde los niños y adolescentes pueden estar felices alrededor de la piscina, compartiendo en familia, alejados del caos y la monotonía fomentando el adecuado desarrollo mental y emocional; un espacio donde personas adultas y parejas mayores pueden disfrutar el retiro de su actividad laboral y que les garantice tranquilidad, paz, seguridad y una creciente oferta de servicios en salud y bienestar.
Las anteriores razones, sumadas a una presencia creciente de modelos sostenibles de construcción campestre, donde imperan los conceptos bioclimáticos, diseños de sitios amplios y abiertos, con espacios que se construyen a la medida y se ajustan de manera específica a lo que desean y pueden pagar los clientes; la posibilidad de utilizar tecnologías de vanguardia que permiten personalizar los espacios y hacerlos más amigables y eco eficientes; la incorporación de materiales livianos y versátiles que facilitan el diseño, pero ante todo, la asesoría y experiencia de empresas constructoras que conocen el mercado, sus necesidades en cuanto a tendencias, conceptos y diseño; empresas que brinden confianza, respaldo, seriedad y que garanticen calidad y solidez de los proyectos arquitectónicos. Todas las anteriores consideraciones son, en últimas, las principales razones por las cuales los clientes deciden invertir en propiedad raíz campestre. El común denominador: mejorar el bienestar y la calidad de vida.
De otro lado, la inversión en propiedad raíz de tipo campestre en municipios medianos, se constituye en una excelente oportunidad, dado el relativo bajo costo de la tierra versus el costo en la ciudad y las perspectivas de valorización de las zonas. Las administraciones municipales en conjunto con las constructoras garantizan cada vez más que la infraestructura vial circundante a los proyectos y las zonas obligatorias de cesión a los municipios, cumplan con los estándares de tipo legal y técnico y así ofrecer un producto final que cumpla con la promesa de valor fundamental: “ofrecer lugares de habitación y descanso, ideados para maximizar el confort y el bienestar de las familias colombianas”.
Hacemos parte de un sector comprometido con el desarrollo del país. Nuestras soluciones de construcción a todo costo, con tiempos de obra definidos y/o bajo el modelo de administración delegada, son razones de peso que nos han permitido posicionarnos en este mercado. Nuestro interés va mucho más allá de construir proyectos ganadores: queremos que los sueños de los clientes se hagan realidad y puedan ver materializada su obra en un producto de calidad, diseño y confort sostenible en el tiempo.










