«Debemos empezar a cambiar la forma como tratamos la educación para empezar a ver cambios que realmente impacten la economía de países en desarrollo.»
Durante décadas, la educación ha sido considerada uno de los principales factores para mejorar las oportunidades de las personas y fortalecer el desarrollo de las sociedades. Su impacto, sin embargo, no depende únicamente de cuántos niños ingresan a una escuela. También importa cuánto aprenden, cuánto tiempo permanecen en el sistema educativo y si adquieren las competencias necesarias para continuar estudiando, acceder al mercado laboral y participar en la economía.
La relación entre educación y desarrollo económico es especialmente importante para los países que enfrentan brechas de productividad, pobreza, desigualdad y acceso a oportunidades.
La educación no resuelve por sí sola estos problemas, pero puede contribuir a crear capacidades que permitan enfrentarlos de manera más sostenible.
¿Por qué la educación es importante para el desarrollo económico?
La educación permite desarrollar conocimientos, habilidades y capacidades que pueden aumentar las oportunidades de las personas y fortalecer el capital humano de una sociedad.
El vínculo con la economía aparece, entre otros aspectos, en la productividad. Una población con mayores competencias puede desempeñar trabajos más complejos, adaptarse a nuevas tecnologías y participar en actividades de mayor valor agregado.
El Banco Mundial señala que los retornos económicos de la educación son elevados en la mayoría de los países y estima que, en promedio, un año adicional de escolarización se asocia con un aumento de aproximadamente 10 % en los ingresos. También identifica la educación como una herramienta importante para reducir pobreza y desigualdad y sentar bases para el crecimiento sostenido.
Por esta razón, invertir en educación no debería entenderse únicamente como gasto social. También representa una inversión en las capacidades productivas de una sociedad.
¿La educación puede cerrar la brecha entre países?
La educación puede contribuir a reducir las diferencias de desarrollo, pero la relación no es automática.
Los países también necesitan infraestructura, instituciones eficaces, sistemas de salud, mercados laborales capaces de generar oportunidades, conectividad, inversión y condiciones que permitan utilizar productivamente las capacidades adquiridas.
Además, aumentar la matrícula no garantiza mejores resultados.
El desafío actual es doble: lograr que más personas accedan, permanezcan y completen su educación, y garantizar que realmente aprendan.
Los datos globales muestran que el problema continúa siendo considerable. El informe de seguimiento de la educación de UNESCO estima que 251 millones de niños, adolescentes y jóvenes estaban fuera de la escuela en 2023. Aunque la matrícula mundial ha aumentado desde 2015, la reducción de la población fuera de la escuela se ha desacelerado considerablemente.
Esto demuestra que cerrar la brecha educativa requiere algo más que ampliar el número de estudiantes matriculados.
¿Cuál es el principal desafío de la educación en los países en desarrollo?
Uno de los mayores desafíos consiste en transformar el acceso a la educación en aprendizaje efectivo.
Una persona puede permanecer varios años dentro del sistema educativo y no desarrollar las competencias fundamentales necesarias para continuar aprendiendo o participar plenamente en la sociedad y en la economía.
Por eso, indicadores como matrícula y años de escolaridad deben complementarse con información sobre aprendizaje, finalización de los ciclos educativos y calidad de la enseñanza.
El problema también tiene una dimensión económica. Cuando una persona abandona tempranamente sus estudios o no adquiere las competencias fundamentales, disminuyen sus posibilidades de acceder a determinadas oportunidades laborales.
Desde la perspectiva de un país, esto significa desaprovechar una parte importante de su potencial de capital humano.
Educación, productividad y empleo
Una de las conexiones más importantes entre educación y desarrollo se encuentra en la productividad.
Las empresas necesitan trabajadores capaces de interpretar información, resolver problemas, utilizar herramientas tecnológicas, comunicarse y aprender nuevas habilidades.
Esta necesidad aumenta a medida que cambian las estructuras productivas.
La transformación digital, la automatización y la incorporación de inteligencia artificial están modificando determinadas tareas y ocupaciones. Esto hace que la capacidad de aprender y actualizar conocimientos sea cada vez más importante.
Una educación orientada al desarrollo de competencias fundamentales y a la capacidad de aprendizaje durante toda la vida puede ayudar a las personas a adaptarse a estos cambios.
Por ello, el objetivo no debería ser únicamente preparar a los estudiantes para los empleos existentes, sino también desarrollar capacidades que les permitan responder a nuevas necesidades.
¿Por qué la educación de las mujeres es fundamental para el desarrollo?
Cerrar las brechas educativas de género tiene efectos que van más allá del acceso de las niñas y mujeres a las aulas.
La UNESCO señala que la educación de niñas y mujeres puede contribuir a reducir la pobreza, la mortalidad materna e infantil y el matrimonio temprano, además de favorecer una mayor igualdad de oportunidades económicas.
La educación también puede ampliar las oportunidades de participación de las mujeres en la vida económica y laboral.
Por esta razón, garantizar el acceso y la permanencia de las niñas y adolescentes en el sistema educativo constituye una parte importante de cualquier estrategia destinada a reducir las brechas de desarrollo.
No se trata solamente de aumentar la matrícula. Es necesario garantizar condiciones para que las estudiantes puedan completar sus ciclos educativos y convertir lo aprendido en oportunidades reales.
¿Qué relación existe entre educación, pobreza y salud?
La educación produce efectos que trascienden el mercado laboral.
Una mayor educación puede relacionarse con mejores oportunidades de ingresos y con la capacidad de las personas para tomar decisiones informadas sobre salud, nutrición y bienestar.
La UNESCO destaca que los mayores niveles educativos de las madres están relacionados con mejores resultados en nutrición y vacunación infantil y con reducciones en mortalidad infantil y materna.
Esto ayuda a comprender por qué la educación debe analizarse como parte de una estrategia integral de desarrollo.
Cuando una persona adquiere conocimientos y capacidades, sus beneficios potenciales pueden extenderse a su familia y a las siguientes generaciones.
¿Puede la tecnología reducir la brecha educativa?
La tecnología puede ampliar el acceso a contenidos, herramientas y oportunidades de aprendizaje, pero no constituye por sí sola una solución a las desigualdades educativas.
Internet, plataformas digitales, bibliotecas virtuales, videoconferencias y recursos educativos abiertos han ampliado las posibilidades de acceder al conocimiento.
Sin embargo, estas oportunidades dependen de factores como conectividad, infraestructura, dispositivos, formación docente y capacidades digitales.
UNESCO advierte que la tecnología educativa debe utilizarse de manera pertinente, equitativa, sostenible y basada en evidencia, manteniendo al estudiante y la interacción humana en el centro del proceso educativo.
Por ello, entregar tecnología sin transformar las condiciones de aprendizaje puede no producir los resultados esperados.
La pregunta no debería ser simplemente cómo incorporar más tecnología a la educación, sino qué problema educativo se quiere solucionar mediante esa tecnología.
¿Qué papel tiene la educación digital?
La educación digital puede contribuir a ampliar las oportunidades de aprendizaje y desarrollar competencias necesarias para desenvolverse en entornos tecnológicos.
Esto incluye no solamente aprender a utilizar dispositivos o programas, sino desarrollar capacidades para buscar, analizar, evaluar y utilizar información de manera responsable.
En América Latina y otras regiones, la transformación digital de la educación también enfrenta una brecha de conectividad. UNESCO señala que las tecnologías digitales tienen potencial para mejorar el acceso, la calidad, la inclusión y la gestión educativa, pero requieren políticas y condiciones que permitan aprovecharlas de manera equitativa.
Por eso, la transformación digital debe formar parte de una estrategia educativa más amplia.
¿Qué importancia tiene la educación STEM?
Las áreas STEM —ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas— son relevantes para desarrollar capacidades científicas y tecnológicas y para preparar a los estudiantes frente a determinadas necesidades de las economías actuales.
Sin embargo, una educación de calidad no debería reducirse exclusivamente a STEM.
La resolución de problemas, la comunicación, el pensamiento crítico, la creatividad, las habilidades sociales y la capacidad de aprender también son fundamentales para la vida y el trabajo.
El reto consiste en construir sistemas educativos capaces de combinar conocimientos fundamentales con competencias que permitan a los estudiantes desenvolverse en sociedades cada vez más complejas y digitales.
Además, promover la participación de niñas y mujeres en STEM es una oportunidad para reducir brechas de género en áreas que tienen un peso creciente en la economía. UNESCO identifica precisamente la educación STEM como un componente relevante para la igualdad de género.
¿Cómo mejorar la educación para impulsar el desarrollo?
Cerrar las brechas educativas requiere actuar en diferentes niveles.
El primer objetivo debe ser garantizar que los niños y jóvenes puedan acceder al sistema educativo y completar sus diferentes etapas.
El segundo consiste en mejorar la calidad del aprendizaje. Para ello se necesitan docentes preparados, materiales adecuados, infraestructura, sistemas de evaluación y políticas que utilicen evidencia para identificar qué funciona y qué debe cambiar.
También es necesario reducir las barreras que afectan de manera desproporcionada a determinados grupos.
La pobreza, el aislamiento geográfico, la discapacidad, el género, los conflictos y otras condiciones pueden dificultar el acceso y la permanencia en la educación. UNESCO identifica varios de estos factores entre los obstáculos que mantienen a millones de niños y jóvenes fuera del sistema educativo.
Finalmente, los sistemas educativos deben preparar a las personas para continuar aprendiendo durante toda la vida.
La educación como inversión de largo plazo
La educación no produce todos sus beneficios de manera inmediata.
Construir capital humano requiere tiempo y continuidad. Los resultados de una política educativa pueden observarse años después de que comienzan las inversiones y reformas.
Por esta razón, los países necesitan políticas educativas que trasciendan ciclos de corto plazo y que mantengan objetivos relacionados con acceso, calidad, equidad y aprendizaje.
La educación también requiere recursos, pero aumentar el gasto no garantiza automáticamente mejores resultados. La eficiencia con la que se utilizan esos recursos, la calidad de las instituciones y la capacidad de implementar las políticas son igualmente importantes. El Banco Mundial advierte precisamente que un mayor gasto educativo no necesariamente mejora los resultados cuando los recursos están mal asignados o desalineados con las necesidades.
Educación y desarrollo: una relación que va más allá del aula
La educación es mucho más que el tiempo que una persona permanece en un colegio o universidad.
Es una herramienta para desarrollar capacidades, ampliar oportunidades y construir capital humano. Sus efectos pueden reflejarse en la productividad, los ingresos, la salud, la igualdad de oportunidades y la capacidad de las sociedades para adaptarse a los cambios.
Pero cerrar la brecha educativa exige superar una visión limitada al acceso.
El desafío consiste en garantizar que los estudiantes ingresen, permanezcan, aprendan y puedan utilizar lo aprendido para construir mejores oportunidades de vida.
La tecnología puede acelerar determinados procesos y ampliar el acceso al conocimiento, pero debe estar acompañada por docentes, infraestructura, conectividad, políticas públicas y modelos pedagógicos adecuados.
En última instancia, cerrar las brechas de desarrollo mediante la educación no depende de una única herramienta. Requiere convertir la educación de calidad en una prioridad sostenida y garantizar que las oportunidades de aprendizaje no estén determinadas por el lugar donde una persona nace o por su condición económica.
La educación puede ser uno de los motores del desarrollo. El verdadero desafío consiste en garantizar que ese motor funcione para todos.










