Las estadísticas indican que la población mayor está creciendo. Al mismo tiempo, los jóvenes tienden a tener cada vez menos hijos y más mascotas.
Esta población comprende ciudadanos de 40, 50, 60 y hasta 80 años que llevan vidas independientes, viven lejos de sus hijos o nietos y demandan una economía más estable y sólida.
La vivienda está pensada para este perfil de adultos mayores, y las zonas de descanso en los conjuntos residenciales han dejado de tener parques infantiles para convertirse en espacios de lectura, senderos para caminatas frente a lagos, restaurantes cercanos y plazoletas de encuentro donde se realizan juegos de mesa que permiten a estos adultos socializar con personas de su misma edad.
Toda esta transformación social trae consigo un factor importante: el ahorro a temprana edad. Cuando se piensa en un futuro tranquilo e independiente, se piensa en un ahorro pensional organizado y estructurado. El ahorro pensional no solo implica una pensión obligatoria, sino también una pensión voluntaria. Estos dos tipos de pensión tienen implicaciones distintas.
El ahorro pensional obligatorio es una mesada mensual que puede llegar a ser mínima, dependiendo del salario y del alto costo de vida, por lo que podría no ser suficiente para vivir dignamente durante la vejez. La pensión voluntaria implica un ahorro más significativo y no solamente se basa en fondos de pensiones voluntarias; también puede construirse mediante inversiones en finca raíz, acciones o ahorros en CDT. Además, contempla la posibilidad de desarrollar negocios independientes que no requieran el mismo esfuerzo de la juventud, pero que generen una rentabilidad digna.
Este ahorro es lo que llamamos gestión patrimonial, en la que el ahorro comienza con el inicio de la vida laboral y se mantiene hasta su finalización. Después llega el descanso, un descanso digno e independiente.
Los hijos siempre harán su propia vida y las personas nacen solas y mueren solas. Por ello, ahorrar pensando en no depender económicamente de nadie durante la vejez es una decisión sabía que debe empezar a tomarse desde la juventud.
La independencia económica brinda libertad, y la libertad se construye con sabiduría.
¡Es hora de ahorrar pensando en el bienestar futuro y en una vejez digna!










