La Inteligencia Artificial llego a todos los sectores empresariales y se hace indispensable, en un mundo sediento de conocimiento y de hambre por explorar nuevas tecnologías.
Las tecnologías sin la sabiduría humana no funcionan por eso se hace necesario ir más allá del conocimiento y del entendimiento y esto se llama “Sabiduría”.
La sabiduría viene de Dios y es Él, el único que tiene capacidad de darla, Dios nos dice en su palabra que el que este falto de sabiduría se la pida y él se la dará en abundancia. Lo opuesto a la sabiduría es la necedad y el hombre necio toma malas decisiones o simplemente se deja llevar por impulsos. La era de la Inteligencia Artificial hace que todos quieran utilizarla, pero ¿realmente la entendemos? ¿Nos hemos detenido a mirar de donde proviene la información que sacamos de las plataformas? ¿Quiénes están alimentando estas plataformas? ¿Son personas con sabiduría o solo con conocimientos?
El conocimiento solo nos lleva a entender porque funcionan las cosas, pero el valor está en cómo hacerlas funcionar y esto se hace a través de decisiones basadas en sentido común y no creadas por la innovación de la computación moderna.
Aunque la IA nos está ayudando a hacer más fáciles las labores, los caminos cortos nunca serán los mejores. Los caminos largos bien elaborados y estructurados nos conducen a mejores resultados. El camino largo puede ser más tedioso, pero es más seguro. Finalmente, todo lo que se siembra se cosecha.
Mi invitación es a mirar la IA como una tecnología práctica, que requiere entendimiento y decisiones empresariales, que conducirán al éxito empresarial. A no dejarse llevar por la moda o por la tendencia, a explorar esta nueva era, a tomarla con calma y a permitir que sea ayuda y no reemplazo del trabajo humano.
Para lograr convertir la IA como una aliada, necesitamos capacitarnos y capacitar adecuadamente al personal que la utilice para que entre el conocimiento humano y la tecnología avancen de la mano para el crecimiento empresarial.
El adaptarse a la IA debe ser lento pero seguro, debe mirarse con sabiduría en cuanto a inversión, costos, beneficios y resultados.
Tengamos en cuenta que no toda la tecnología es buena y que mucha de ella nos ha alejado de nuestra esencia humana y nos ha quitado capacidad para memorizar, pensar y crear.
Recordemos siempre que somos hechos a la imagen de Dios y eso nos convierte en seres superiores, capaces de pensar, actuar y decidir.
Tomemos la decisión de adaptarnos y avanzar con estas tecnologías, sin dejar de desarrollar el gran cerebro con el que fuimos creados y el que nos hace triunfadores en todo lo que hacemos.










