“Un buen negocio es el que se ha hecho bien, correctamente, éticamente” R.C. Solomon, Ethics and excellence, Nueva Tork, Oxford University Press, 1993.
U na de las grandes responsabilidades de un directivo es crear una cultura ética de la empresa que permita identificarla como confiable ante sus stakeholders (accionistas, empleados, clientes, proveedores, entidades gubernamentales y comunidad) y que consecuentemente genere la confianza para sostener relaciones a largo plazo, por las acciones y buenas prácticas que caracterizan a cada uno de sus empleados.
La gran responsabilidad no es sólo garantizar que se trabaje con el “deber ser” (políticas, principios, valores, códigos de ética, etc.) si no con el “ser”, dado que en nuestra práctica diaria como actuamos es lo que refleja ante los demás los valores corporativos.
Por ello, una de las definiciones de la ética que reúne estas condiciones es la de E. Savater: “Ética es hacer las cosas lo mejor posible en unas circunstancias concretas: en el trabajo de cualquier día, la búsqueda de la excelencia –“lo mejor” – en unas condiciones determinadas de posibilidad –“lo posible” – teniendo en cuenta unas circunstancias o un contexto determinado”.
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La ética se relaciona con el bien hacer, con el quehacer, con lo que se hace habitualmente y con saber discernir si eso está o no bien hecho a partir de unos principios previamente escogidos. La ética aborda el deber ser.
En las organizaciones buscamos, aunque no explícitamente, referentes de autoridad moral y líderes éticos por su manera de ser y hacer las cosas. Su manera de proceder, de comportarse, tiene valor para nosotros. Son referentes porque nos aportan inspiración, orientación, guía, modelo y ejemplo.
“El líder trabaja para convertir los valores en una ventaja competitiva” J. Yarce, Empresas éticas, un buen negocio. Panamericana Editorial. 2016.
Es de ahí que la credibilidad en una compañía o en un directivo se genere por su trayectoria y por su actuar en el día a día al ganarse la confianza, principalmente cuando existe coherencia entre lo que dicen y hacen, así como en su actuar transparente, confiable, honesto y ético de manera sostenida en el tiempo.
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¿Cómo crear y mantener una cultura ética en las organizaciones?
- Seleccione y vincule personas a la organización no sólo por las competencias duras (conocimientos) y blandas (comportamientos y habilidades personales), si no por sus valores, los cuales pueden ser evaluados a través de pruebas de confiabilidad y honestidad, verificación de antecedentes, autenticidad de documentos y referencias laborales.
- Evalúe la integridad de la empresa en cuanto a los principios de respeto, justicia, solidaridad, honestidad y responsabilidad frente a los accionistas, empleados, proveedores y competidores.
- Desarrolle políticas (como gobierno corporativo, principios y valores corporativos, conflictos de intereses, corrupción y soborno, regalos, etc.), estrategias (prácticas concretas como sensibilización ética para hablar en un lenguaje común y razonamiento ético para saber qué hacer) y prácticas (código de ética, valores definidos, departamento de ética, línea ética, etc.).
- Detecte los ámbitos donde aparecen más los conflictos con los valores éticos y revise las conductas que se han desviado del ideal y póngale correctivos.
“Los negocios son negocios si son éticos. Y si no son éticos, son malos negocios” L. Polo (1993) Ética. México. Universidad Panamericana.
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