En la actualidad, las condiciones del mundo laboral se mueven rápidamente. Tanto las empresas como los empleados están inmersos en un mundo hiperconectado donde algunos mercados son globales y las diferencias en el acceso a ellos desequilibra la balanza laboral y financiera de las personas, sobre todo de América Latina.
Un claro ejemplo es el mercado para acceder al dólar. Si bien las economías dolarizadas tienen una fácil entrada a esta divisa, en la mayoría de los países de Sudamérica, con excepción de Ecuador, comprar dólares es visto en muchos casos como una operación reservada a ciertos estratos sociales.
El sueño americano encontró una alternativa luego de la pandemia: la ilusión de tener dólares y gastar en pesos (o la moneda local). Razón por la cuál se han gentrificado muchas ciudades latinas, como Ciudad de México o Medellín, donde extranjeros que ahorran y ganan en dólares se radican para vivir impactando la economía del día a día incluso. El acceso al dólar ha sido tradicionalmente, en países como Colombia, un privilegio de ciertas personas, y esto requiere un cambio en la nueva realidad.
La revolución de las revoluciones
En este momento, la tecnología ha revolucionado, entre muchos otros paradigmas, el de que los dólares son solo para invertir a largo plazo. La creación y llegada de los dólares digitales a los mercados empresariales y de consumo permite que este activo no sea solo un vehículo de inversión sino también de ahorro y un activo importante para los empresarios a la hora de retener y atraer el talento.
Esta es una revolución que se suma a la de la retención de talento. Es muy claro que hoy el talento no tiene fronteras y que desde Colombia trabajan remotamente miles de personas para empresas internacionales que pagan en dólares, lo cual también juega para las empresas colombianas que ahora tienen acceso a talento en Latinoamérica y el mundo. Solo que para este escenario necesitan salarios, compensaciones y alternativas de pago atractivas y competitivas. Ahí se encuentran estas dos revoluciones.
En este encuentro, la principal bondad de los dólares digitales, tanto para el empleado como para la empresa, es tener a la mano una nueva herramienta capaz de ser ahorro e inversión al mismo tiempo a partir del salario, protegiendo su poder adquisitivo y valor a corto plazo y con alta liquidez. Es lo que llamamos la Revolución del Salario, la revolución de las revoluciones en 2023.
Pero, adicional a este beneficio, se le asocian a los dólares digitales su estabilidad al estar atado al precio del dólar oficial estadounidense, y el interés creciente que le prestan las instituciones de EE.UU para no quedarse atrás respecto a China y el yen digital.
Beneficios transparentes
El dólar digital tiene entre sus beneficios para el empleador, por una parte, que hará más atractiva su oferta de salario si entrega la posibilidad de que sus trabajadores ahorren en una moneda fuerte a nivel mundial pero a tasas más bajas de adquisición que en una casa de cambio. Además de un componente del salario emocional de las personas, de una manera innovadora y segura, pues acceden a un vehículo de protección de su ingreso sin castigos por retiro, por ejemplo. Sería así un complemento al ahorro programado de los fondos de empleados que tiene una vista de mediano plazo.
Por otra parte, en lo que respecta al uso directo del empleado, brinda la posibilidad de destinar una parte de su salario, mensual o quincenal, al ahorro en dólares digitales como una inversión en la cual protege su dinero de la inflación, que en Colombia ha tocado máximos en más de 20 años, según el Dane. Por ejemplo, comprar a inicio de mes para ganarse el incremento del dólar hasta el final a la mitad de mes, o simplemente para que sus pesos no se devalúen tanto.
En este caso se puede ver que con el sector fintech, que según Finnovista posiciona a Colombia como el tercer país de la región con mayor número de estas compañías que combinan finanzas y tecnología, todos los actores del sistema ganan: tanto consumidores como empresas, incluso el Estado al mejorar la capacidad de ahorro de las personas y aplacar choques macroeconómicos.
El impacto de los dólares digitales en una economía puede ser muy positivo para mejorar el ahorro y la capacidad financiera de los ciudadanos. Incluso para conectarlos con otros mercados dolarizados, como el de las API’s de compañías tecnológicas del tipo de Silicon Valley, que cada vez gana más fuerza.
Además, es un tema clave para los bancos centrales de diversos países en el mundo, que ven en los activos digitales el siguiente paso de los sistemas financieros. Ya FED ha proyectado estudios sobre el tema, como el ‘Money and Payments: The U.S.Dollar in the Age of Digital Transformation’, publicado a inicios del año pasado. En Colombia, una codirectora del Banco de la República ha puesto el asunto sobre la mesa.
Los dólares digitales no solo son una realidad que cambia las dinámicas de atracción del talento en nuestra región, también constituyen el mejor y más seguro vehículo de ahorro e inversión para todo tipo de personas con todas las facilidades de entrada y salida. Por eso, en este caso vale la pena recordar lo que le dijo un sirviente a Luis XIV, el rey sol, a vísperas de la toma de la Bastilla, cuando pensó que lo que estaba pasando no era para tanto: no es una revuelta, es una revolución. Aquí, la Revolución del Salario.










