«Cada tipo de negocio tiene necesidades específicas, pero todos los negocios tienen algo en común hoy en día: necesitan apalancarse en la tecnología web para alcanzar más clientes.»
La construcción de aplicaciones web constituye un desafío marcado por la escogencia del framework, que permita alcanzar los objetivos funcionales propuestos sin perder de vista los muy importantes aspectos no funcionales como: velocidad, rendimiento, facilidad de uso y diseño de experiencia de usuario. En ambientes corporativos este último no es tan importante como cuando se busca llevar la aplicación a un mercado específico o nicho.
Desde el año 2013 cuando apareció la primera versión de Angular cuyo patrocinador fue y sigue siendo Google® hasta hoy han pasado tan solo 8 años comparados con los casi 20 años desde que apareció el lenguaje javascript por primera vez en el navegador Netscape Navigator (año 1994) y los cambios y la velocidad de surgimiento de tantas opciones para construir aplicaciones web como lo son todos los framework basados en javascript: Angular, Vue, React, Ember, Mithril, Node JS, Polymer, Aurelia, Backbone JS, entre otros, no tiene parangón.
Este surgimiento parte de la dinámica que necesitan las plataformas en internet más populares para soportar sus desarrollos tecnológicos siendo las más relevantes: Google y Facebook (ahora Meta). Por ejemplo, Vue fue fundada por un exempleado de Google que participó en el proyecto Angular.
Cada uno de estos tienen sus fortalezas y debilidades, tienen muy buena documentación y están soportados por estas grandes compañías de tecnología siendo su característica más importante: se utilizan bajo la “licencia” de código abierto (GNU). Por otro lado, el lenguaje “fundador” de las aplicaciones web dinámicas desde el servidor fue PHP.
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En la actualidad los frameworks más representativos son: Laravel, Symfony y CodeIgniter. Este lenguaje nació por allá en el año 1994, año que marcó un hito en la industria actual de internet porque nacieron las bases de lo que actualmente usamos en la web. ¿Y ante este mar de posibilidades que deberíamos hacer al considerar construir una aplicación web?, volver a los básicos:
- Definir lo mejor posible que se quiere (análisis y diseño).
- Aplicar una arquitectura y un patrón de diseño.
- Construir iterativa e incrementalmente.
- Probar progresiva y continuamente.
- Integrar y desplegar iterativa e incrementalmente.
Y aquí es donde entra a jugar un papel predominante la gerencia de proyectos de desarrollo de software cuya mejor aproximación para darle equilibrio a esta incomprendida arte-ciencia de la construcción de software mediante el uso de los marcos de trabajo ágiles cuyo exponente más común es Scrum©.
Sumando las partes para lograr un todo comprensible y que tenga el menor time-to-market posible nos lleva a seleccionar:
- El framework más rápido de implementar y que tenga las prestaciones que mejor se adapten a las necesidades funcionales.
- El framework que mejor se adapte al ciclo de mantenimiento del código fuente.
- El framework que establezca el mejor rendimiento posible para la aplicación web.
Cada tipo de negocio tiene necesidades específicas, pero todos los negocios tienen algo en común hoy en día: necesitan apalancarse en la tecnología web para alcanzar más clientes y elegir un desarrollo web no es una tarea menor.
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