«La metodología ágil es una forma de pensar y de comportarse sustentada por los cuatro valores y los doce principios del Manifiesto Ágil.»
¿Conoces Scrum y Kanban como metodologías? Si es así, probablemente estás confundiendo términos. Scrum y Kanban son dos frameworks (marcos de trabajo) de una metodología ágil y así como estos existen decenas más. Ambos términos son quizá los más utilizados en gestión de proyectos y al mismo tiempo los más confundidos por la gran mayoría pese a sus notables diferencias. Una diferencia clave es que las metodologías son flexibles por naturaleza mientras que los frameworks no, son exactamente lo opuesto.
Un framework puede ser implementado al pie de la letra o adaptado a la singularidad de una empresa o proyecto, sin embargo, una vez terminado este proceso debemos mantenernos leales a él. En palabras simples, una metodología es un mindset; una forma de pensar. Un framework, en cambio, es una estructura rígida que incluye hasta el cómo se organizan las reuniones, qué se discute en ellas, con qué frecuencia se celebran, quién asiste y casi que el código de vestimenta y lugar.
Sin metodología, no hay framework
Necesitamos de una metodología para aplicar un framework aunque ésta a veces es desconocida. La metodología la debemos entender como un conjunto de métodos para lograr un resultado deseado. Un framework, en cambio, son los detalles específicos de esos métodos y nos dicen exactamente qué hacer. Según la definición del PMI, la metodología ágil es una forma de pensar y de comportarse sustentada por los cuatro valores y los doce principios del Manifiesto Ágil. En resumen, la metodología ágil valora la colaboración, el enfoque en la entrega de valor temprana y la calidad.
Podemos aplicar un framework sin entenderlo del todo
Esto es cierto y, lamentablemente, habitual en nuestra realidad actual. Muchas empresas de diferentes tamaños implementan frameworks sin comprenderlos e, incluso, sin adaptarlos a sus modelos de negocio, personas y procesos únicos. Estamos acostumbrados a pensar que si algo es bueno para una persona, debe serlo también para otras. Estamos acostumbrados a pensar en el sentido común de nuestro mundo natural.
Los frameworks ágiles no son de sentido común. Son un intento de ayudar a las personas a trabajar mejor juntas, basándose en las necesidades específicas de proyectos concretos. Incluso si su equipo necesita Scrum, Kanban o XP, puede que éstos no le proporcionen todo lo que necesita y es aquí la importancia de adaptarlos a sus características únicas. Lo que realmente importa ya no es qué framework, sino qué adaptación puede ayudarle a resolver sus problemas y enfrentar los desafíos actuales. “Muchos frameworks pueden ser adecuados para su proyecto. Es posible que tenga que utilizar una combinación de varios o, inventar algo totalmente nuevo”.
Principal razón por la que los frameworks ágiles fracasan
Primero, porque se piensan como una “cura única” para todo lo que nos aqueja. Esto es un error. Los frameworks son más bien vitaminas que pueden ayudarnos sólo si se usan en conjunto con otras cosas. Otro error es usar un solo framework para todos los proyectos. Esto porque existirán proyectos que se beneficiarán más de frameworks tradicionales que ágiles y, de llevarse bajo uno solo consumirá más tiempo, recursos y esfuerzo.
Conclusión
Antes de implantar un framework, empiece por lo más sencillo. Piense en lo que tiene sentido para sus proyectos y en lo que aportará mayores beneficios al menor esfuerzo. Realice un piloto con este framework adaptado. Al final de éste reflexione sobre lo que funcionó y lo que no y adáptalo hasta llegar a una versión eficaz que pueda mejorar sobre la marcha. Al lograrlo, el siguiente paso es escalar y obtener los beneficios sin incurrir en un desgaste innecesario del equipo.
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