El mundo se ha transformado y, con él, las empresas se vieron forzadas a atender sus compromisos corporativos desde la virtualidad. Esta transformación nos ha retado a ser más efectivos y eficientes en los espacios laborales que compartimos, a tomar decisiones “en línea” y a convertir el tiempo en un aliado más valorado.
De la mano de esta nueva realidad también cambió la forma de relacionarnos con los stakeholders, evidenciando la necesidad de interactuar para cumplir nuestros objetivos corporativos. Las reuniones, comités y eventos que coordinábamos para cumplir con tal fin se acabaron, y nos vimos retados a suplir estas necesidades apoyados en la tecnología, acelerando así la apropiación de culturas digitales de vanguardia mundial. Es así como hemos visto como el consumidor modificó sus hábitos y los nuevos atributos valorados en estos espacios.
¿Cómo ofrecer y vivir una verdadera experiencia desde la virtualidad? Ese es el reto: propiciar ambientes desde la creatividad, aterrizados a las necesidades culturales y con más profundidad de la que nos ofrecen las plataformas de videoconferencias. Si bien estas herramientas nos han acompañado (estoy agradecida por ello), no transmiten experiencias y no promueven el acostumbrado hábito de interactuar.
¡La forma de relacionarnos cambió! Como profesional latinoamericana demando empatía y la oportunidad de evidenciarla. Creo en el liderazgo empático y he tenido la oportunidad de vivirlo, por lo que renuncio a resistirme al cambio y creo que ésta difícil situación que atravesamos es una oportunidad para explotar la creatividad.
El sector de los eventos vivió un knock out, sin tener tan solo la oportunidad de un round y eso genera un impacto enorme, pues aportamos el 2,7% de PIB nacional*. En ese sentido, aplaudo a toda persona y organización que sobrevive ante este panorama y reconozco aún más a quienes han debido posponer el ejercicio de esta pasión, de generar conexiones y experiencias.
Nos espera ésta ya no tan nueva forma de relacionarnos. Los que han caminado conmigo esta trocha desde marzo, desde la corporación o desde el emprendimiento, hemos trasmitido el valor de la experiencia llevando a la virtualidad conciertos, exposiciones, recreación, convenciones, entre otros.
¿Quién no se ha reunido virtualmente en esta época? Si hemos conjugado la virtualidad con la presencialidad, compartiendo desde casa reuniones familiares y sociales con kits de fiesta, es apenas lógico que esta nueva realidad también se viva en el entorno empresarial, desafiando nuestra capacidad de generar experiencia, robusteciendo las plataformas virtuales existentes con kits corporativos y permitiendo mayor cobertura geográfica, para un mayor alcance en audiencia.
Esta es, entonces, una voz de aliento que saldremos adelante como sector. Con nuestra creatividad e innovación estamos apoyando a otras industrias a reactivarse económicamente y, de esta forma, estamos ayudando a nuestro país. Con el respaldo de nuestro know how, seguiremos brindando experiencias que satisfagan las necesidades corporativas y personales de relacionamiento, generando valor a nuestras audiencias.
Los eventos son un pilar fundamental de la reactivación de la economía, y quienes trabajamos en ellos proveemos a la sociedad soluciones para sus necesidades, siendo adaptativos. Quienes trabajamos en este campo profesional somos aliados de las estrategias comerciales, de marca y de bienestar; y aunque nuestra oferta es intangible, ofrecemos algo más real: una experiencia.
Apoyarse en experiencias reales llevadas a la virtualidad es el camino para la reactivación, por lo que debemos propender por mantener nuestra idiosincrasia corporativa, haciendo país, comprando productos y servicios colombianos, y formando parte de un empresariado resiliente, emprendedor, empoderado y maduro que encara ese “futuro” que ya es el presente. Debemos ser positivos de frente al cambio, pues seguiremos celebrando y reconociendo todos aquellos momentos que hacen parte de nuestro ADN empresarial.
He nombrado el reto como protagonista y es lo que nos queda por enfrentar. ¡La virtualidad llegó para quedarse! ¿Yo asumo el reto, y tú?
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