Dos Años después del Inicio de la Pandemia quiero entrar a reflexionar sobre el impacto que la misma ha traído no solo a la productividad de las empresas, sino también los efectos que la misma ha traído sobre nuestra vida.
Al Salir de casa esperaba que se respetaran las señales de tránsito, que quienes transitábamos por las ciclo rutas, lo hiciéramos de manera ordenada, tranquila, que hubiéramos mejorado como seres humanos así como ciudadanos, pero me encontré lo opuesto.
Veo a diario ciclistas que arriesgan su vida transitando por vías llenas de automóviles y camiones cuando tienen al lado la Ciclo Ruta, arriesgando sus vidas y disminuyendo la movilidad de la ciudad.
Mensajeros que están dispuestos a arriesgar su vida y las de quienes por allí transitamos adelantando donde no es, pasándose los semáforos en rojo, cruzando en lugares prohibidos, girando sin mirar si alguien más viene para no causar accidentes.
Traigo este ejemplo a colación porque siento que está sucediendo lo mismo con la productividad de las personas y las empresas a partir de la implementación del Tele Trabajo.
Muchos artículos, así como académicos sobre la administración han afirmado que el Teletrabajo ha llegado para quedarse, esta afirmación es cierta, pero se ha convertido en buena práctica para un reducido grupo de compañías.
Hay que distinguir entre aquellas labores que definitivamente se deben hacer presencialmente y las que se pueden desarrollar desde casa.
Hoy observamos nuevamente las calles congestionadas en las horas pico, los sistemas de transporte masivo atestados de personas, las nubes negras de contaminación nuevamente decoran los cielos de las grande Urbes.
Cuando hablo con compañeros empresarios sobre sus decisiones de regresar a las oficinas bajo el argumento “Estamos Volviendo a la Normalidad”.
Al escuchar esta frase que se está convirtiendo en un cliché concluyo que la pandemia para algunos empresarios, al igual que los ciclistas pasó sin pena ni gloria.
Avances como el mejorar la calidad de vida de las personas al no someterse a desplazamiento de 3 a 4 horas diarias, más la contaminación ambiental que dicho desplazamiento ocasiona.
Los costos de desplazamiento, así como los de alimentación que al estar en casa hacen que se mejore la economía familiar, la flexibilidad de horario que se puede tener al poder atender las obligaciones familiares y labores desde el hogar.
Al estar en casa no es necesario que las madres cabeza de hogar se preocupen por quien recibe a los niños una vez llegan del Colegio, que puedan atender sus citas médicas (previa autorización de su jefe) y demás labores sin tener que estar corriendo permanentemente desde casa, a la oficina, el médico y nuevamente casa o pedir el favor o tener que pagarle a alguien para que reciba los niños mientras se llega nuevamente al hogar.
Al preguntarles a los empresarios e incluso a algunos empleados quienes han manifestado que prefieren trabajar desde la oficina me hace preguntarles ¿por qué si bien durante dos años lo hemos hecho desde nuestros hogares y las compañías han seguido su curso normal?
Algunas de las respuestas de los empresarios son: “No sé qué es lo que hace la gente en la casa, si están descansando o trabajando”, “No tengo buena comunicación con las personas”, “es más fácil tenerlos en la oficina porque los tengo a la mano y más rápido”, “puedo supervisar más fácil las labores que están desarrollando evitando errores”.
Tengo el honor de dictar clases en Postgrados y a mis estudiantes les he preguntado porque les gusta ir a la oficina y me han respondido lo siguiente: “Yo voy a la oficina en Bicicleta y cuando no lo hago, entonces no hago deporte y por eso he ganado algunos kilos”, “me desespero en la casa porque están los niños y la esposa haciendo ruido”, “no logro concentrarme porque tengo la cama muy cerca y cuando estoy cansado me voy a descansar y se me pasa el tiempo”, “me hace falta el contacto con la gente”.
Al reflexionar sobre las respuestas de empleados, empresarios, así como el comportamiento en general de las personas no solo en la vía sino en la cotidianidad mi conclusión es que la vida nos colocó una pandemia no para encerrarnos a descansar en casa sino para que hiciéramos un ejercicio de cambio al igual que la oruga lo hace antes de convertirse en mariposa.
Los empresarios no cayeron en cuenta que ya hoy no pagamos por “Hora Nalga” en las oficinas u hogares de las personas, sino por productividad, siendo necesario para ello cambiar los procesos actuales de las organizaciones implementando softwares colaborativos, así como metas concretas para las labores de los tele trabajadores y que cada uno de ellos trabaja el tiempo y en los horarios que deseen hacerlos siempre que se logren los objetivos trazados. El software le permite no solo al empleado, sino a los jefes de procesos ir controlando el avance de cada una de las labores establecidas, dejando de pensar en que las personas deben calentar sus sillas por 48 horas semanales (concepto hora nalga), sin importar que durante el día se dediquen al deporte, a dormir o cualquier actividad siempre que se cumplan con los plazos y la calidad requerida del trabajo que se debe presentar.
Los empleados también deben hacer una introspección sabiendo que su vida también debe cambiar, y que el montar Bicicleta, caminar, o practicar cualquier deporte debe ser una decisión de vida que permite mejorar no solo su salud física sino mental, que no es necesario hacer grandes cambios, sino utilizar solo una hora de las 3 que pierde en el tráfico al deporte, otra hora a leer, meditar o realizar cualquier otra actividad que mejore su vida personal, espiritual o familiar. Que definitivamente es necesario tener la disciplina para cumplir con las labores que nuestras responsabilidades exigen, sino que seguramente nos podemos encontrar que en la oficina por cumplir con calentar la silla podemos generar esquemas de mayor productividad, al tener tiempo flexible para aportar en las labores diarias del hogar, sino también poder desarrollar otras habilidades que por perder 3 o 4 horas en desplazamientos no se logran.
Hoy la Tecnología nos permite que una gran cantidad de trabajos se puedan desarrollar desde cualquier parte del mundo, teniendo dos herramientas: Internet y un dispositivo (Tablet, Celular o Computador), pero si no existe un cambio de mentalidad así como de procesos, empresarios, empleados y gobierno trataran de buscar volver a su zona de Confort que se traduce en la hora Nalga en el lugar de trabajo ocasionando un inmenso retroceso en términos de productividad, incremento en calidad de vida y protección al medio ambiente.









