Las cajas de compensación familiar son un actor relevante en la vida cotidiana de las empresas. Dejando de lado el aspecto relacionado con los aportes al Sistema, hoy el sector productivo y el sector público tienen contacto casi que a diario con su Caja, en función de activar propuestas de bienestar para sus trabajadores, en la organización permanente del calendario de eventos propios de la misión de cada entidad, en la selección de candidatos para sus vacantes, en la coordinación de programas de alimentación escolar, en el cuidado de la salud de sus colaboradores, en la extensión de innumerables beneficios a las familias de sus trabajadores y hasta en la vida financiera de su talento humano, mediante créditos directos.
Este universo de contactos no son otra cosa que la oferta integral de opciones que las cajas de compensación familiar ponen al servicio de sus empresas afiliadas en el propósito de generar una mejor calidad de vida para los empleados, acompañando sus proyectos y contribuyendo a la productividad empresarial a través de planes de bienestar acordes a sus necesidades y expectativas; y en el caso del sector público, apoyando además la operación de diversos programas sociales que benefician a las poblaciones más vulnerables.
* “Los aportes que realizan las empresas a las cajas obedecen a la totalidad de su nómina, pero se distribuyen únicamente entre los trabajadores que devengan menos de cuatro salarios mínimos y tienen beneficiarios a su cargo, alivianando así las principales cargas económicas de los hogares colombianos.”

Y es que, en efecto, una de las misiones encomendadas de manera tácita a las cajas consiste en definir la oferta combinada de servicios que permitirá, de manera colectiva, el cumplimiento de los sueños de bienestar de cientos de comunidades. Tamaña responsabilidad es fruto de la confianza de los empresarios, quienes reconocen con ello la eficiencia demostrada por las cajas en el manejo de los recursos y contribuyen con sus aportes a potencializar las capacidades de la población trabajadora, cuya labor diaria impacta directamente en la economía del país.
Sin embargo, algunos se preguntan ¿cómo me devuelven mi aporte?, lo cual hace que se piense solo en un beneficio individual y se pierda la perspectiva solidaria con la que fueron creadas las cajas de compensación familiar: un acuerdo voluntario entre empresarios para darle bienestar integral a sus trabajadores y familias, conscientes de que ello representa, además, un beneficio para sus compañías y para la sociedad en general.
Por eso, en este contexto vale la pena reflexionar acerca de la labor programática que actualmente desarrollan las Cajas. ¿Quién asumiría sus tareas en su ausencia?: ¿el gobierno?, ¿Las mismas empresas? Es decir, como en el siglo pasado, ¿las mismas empresas se encargarían directamente de proveer servicios a su población incurriendo en grandes inversiones de infraestructura deportiva, de salud o reservarían recursos para otorgar créditos a sus trabajadores? Y, si así fuera, cuánto podría llegar a costarles esa iniciativa de bienestar “privado”, además, qué pasaría con los pequeños empresarios del país, quienes representan cerca del 80% del empresariado y no tendrían cómo asumir esta responsabilidad.
Los aportes que realizan las empresas a las cajas obedecen a la totalidad de su nómina, pero se distribuyen únicamente entre los trabajadores que devengan menos de cuatro salarios mínimos y tienen beneficiarios a su cargo, alivianando así las principales cargas económicas de los hogares colombianos. Sin embargo, el esfuerzo no se queda solo en el subsidio mensual otorgado en dinero, sino que se extiende a través de la prestación de servicios de salud, recreación, educación, deporte, vivienda, cultura y turismo, entre otras.
“Una de las misiones encomendadas de manera tácita a las cajas consiste en definir la oferta combinada de servicios que permitirá, de manera colectiva, el cumplimiento de los sueños de bienestar de cientos de comunidades”.
Esto, por supuesto, da cuenta del papel que juegan las cajas en la consolidación de una sociedad más equitativa y feliz, así como en el progreso del país, dada la íntima conexión con el sector empresarial, lo que a lo largo de los años les ha permitido posicionarse como el brazo social de los empresarios y como sus socios estratégicos en el propósito de brindarles a los trabajadores acceso a soluciones de bienestar del más alto nivel, focalizándose de esta manera en sus asuntos de negocio y dejando en ellas esta tarea. Y, por su parte, a los trabajadores, concentrarse en entregar toda su productividad en el horario laboral, porque muchos de los problemas diarios, personales y familiares, tienen solución en los servicios y beneficios que las cajas les ofrecen.
Por todo lo anterior, la respuesta a la pregunta planteada inicialmente es evidente, solo imaginar la ausencia de estas entidades en nuestro ecosistema permitiría dimensionar el hueco social que se abriría si las cajas no se levantaran a trabajar un día cualquiera.
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