Es claro que hoy, a diferencia de otras décadas, las organizaciones de diferentes espacios de la economía global y local avanzan en un proceso de transformación que va a pasos agigantados. Y la banca, uno de los sectores fundamentales del aparato productivo nacional, ha asumido este gran reto, aportando a la generación de valor en función de cada uno de sus grupos de interés. En medio de esta veloz carrera evolutiva, no podemos dejar de lado un pilar fundamental: la transformación digital, pero vista desde un concepto amplio que incluya a todas las personas, eliminando barreras económicas, sociales, geográficas y ambientales.
Y nosotros en Bancamía, entidad de la Fundación Microfinanzas BBVA, durante más de 15 años de operaciones hemos entendido la importancia de poner en marcha esa transformación digital, con el propósito de dar respaldo permanente y acompañar el progreso de los microempresarios vulnerables del país. Así, diferentes avances nos han permitido acercar de manera satisfactoria una valiosa oferta digital, logrando importantes aprendizajes y, de paso, la generación de nuevos interrogantes.
Por ejemplo, del más reciente Informe de Desempeño Social (presentado por la Fundación Microfinanzas BBVA y Bancamía) se desprenden importantes resultados como los del estudio sobre Pobreza Digital (derivados de encuestas entre clientes del banco), en los que encontramos que un 58% de los emprendedores colombianos presentan algún grado de pobreza digital y un 33% tienen pobreza digital extrema.
Informes como este, que tienen en cuenta factores como acceso a internet, brechas socioeconómicas generacionales, habilidades digitales, entre otras, permiten al banco revisar las estrategias digitales implementadas y evolucionarlas para facilitarles mucho más la vida a las personas.
El proceso de evolucionar la oferta digital reafirma el desafío de lograr las mejores soluciones digitales, pues no puede perderse de vista que un 43% de los microempresarios que atiende Bancamía viven en zonas rurales, así como tampoco debe dejarse de lado que un 86% son vulnerables desde el punto de vista de sus ingresos y que apenas un 36% lograron terminar su educación primaria.
Así, se trata en un principio, de crear y poner a disposición de los más vulnerables, productos, servicios y canales digitales con la apertura de cuentas, créditos y servicios transaccionales, bajo conceptos de agilidad, facilidad de uso, conectividad y asertividad (que tengan lo que realmente necesitan). Pero siempre debemos ir más allá, apuntar a consolidar un proceso permanente de acompañamiento, enmarcado en una evolución digital con propósito.
Este acompañamiento -en primer lugar- tiene de por medio un importante componente, la educación, para llevar a las personas contenidos capaces de fortalecer habilidades digitales, vencer barreras tecnológicas, lograr el correcto uso de los productos y, además, avanzar en la construcción de una buena salud financiera, que parte de crear una relación organizada con el dinero. Adicional a esto, seguimos trabajando con grandes aliados para mejorar la conectividad de los microempresarios que viven en las zonas más apartadas del país. Aquí el reto no es menor, pues según el Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones, la conectividad hoy en Colombia llega al 50,7% en promedio (Rural disperso fue del 6%, rural del 11,6%, ciudades intermedias de 25,8% y centros y aglomeraciones de 68%).
A lo anterior, se suma una tarea constante para apalancar esta evolución digital: entender a profundidad a los clientes, cómo se relacionan con sus negocios, comprender sus entornos y, a partir de este conocimiento, fortalecer su desarrollo digital. Este acompañamiento, también, permite mejorar la relación y experiencia de los microempresarios con las soluciones digitales. Finalmente, y no menos importante, fomentamos la creación de espacios para fortalecer la innovación y la creación de modelos de transformación productiva.
De esta forma, es fundamental seguir consolidando una visión integral en función de los microempresarios y del fortalecimiento de sus unidades productivas. Tenemos claro que nuestra ‘misión digital con propósito’ contribuye a la generación de nuevos ingresos, de empleos, de inversión y de ahorros para mejorar las condiciones de vida de los microempresarios de nuestro país, de sus entornos y construir bienestar financiero.










