«La planeación financiera funciona, pero como todo lo bueno en la vida, toma tiempo, y vale la pena.»
¿Por qué las personas consumen drogas? ¿Por qué arriesgarse a una adicción que trae tanto dolor y sufrimiento para la vida y la de la familia?
La gratificación instantánea es esa debilidad de carácter que promueve recompensas a acciones que se toman, pero en el menor tiempo posible, deben de ser prácticamente inmediatas, de lo contrario, según esto, no valen la pena. Esta forma de pensar se ha popularizado de manera exponencial con el uso de la tecnología, y es la razón por la que un niño de cuatro años prefiere ver YouTube en un teléfono móvil, que jugar a “imaginar” como solíamos hacerlo antes. Aceptar esta necesidad por gratificación de manera inmediata tiene serios problemas sociales, pero hoy quiero enfocarme en uno en particular: El aspecto financiero.
Para nadie es un secreto que una buena planeación patrimonial toma su tiempo, esto porque hacer dinero también toma su tiempo, y hacerlo crecer irremediablemente necesita del tiempo como la flor necesita del sol día tras día. Sin embargo, esto no es “sexy”, no es atractivo y definitivamente no te da ese estímulo instantáneo que tantos buscan hoy en día.
Esto ha creado una generación de “inversionistas” quienes lamentablemente entran en esquemas piramidales o estafas burdas que a los ojos de cualquier persona con un mínimo de educación financiera son inequívocas trampas, pero para este tipo de ‘inversionista- instantáneo’, vale la pena el riesgo de entrar en cualquier esbozo financiero si promete rendimientos de un 20% mensual en dólares, aunque sea en una empresa que como modelo de negocio dícese saber predecir los resultados de los partidos del fútbol mundial y con los resultados de sus apuestas, generan rendimientos para pagarle a sus inversionistas (caso real y bastante absurdo por cierto).
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Esto porque la idea de tomarse el tiempo para construir quizás a un 5 u 8% anual un patrimonio que en un interés compuesto y con la fuerza del tiempo nos lleve al puerto seguro de la libertad financiera toma demasiado tiempo y esfuerzo. Quizás, pero se llega, y esta fórmula se ha probado una y otra vez, la disciplina financiera paga y paga bien.
Ante esto salta la pregunta: ¿Cómo entonces se puede convencer a una generación que lo desea todo ya, de esperar y construir un patrimonio con tiempo y esfuerzo?
Loterías, casinos, crypto monedas que salen hoy y desaparecen mañana, todos prometen lo mismo: hacerte rico(a) rápido. Pero la realidad es que ni aun ganándose la lotería (algo de bajísimas probabilidades, por cierto) tendrías la educación, las herramientas ni el IQ financiero para no despilfarrar lo que fácil vino.
En mi experiencia la respuesta yace en la capacidad que uno tenga de proyectarse a esa edad, de cerrar los ojos e imaginarse con esa edad en la el tiempo se llevó tus mejores años y con eso tus energías. Esa edad en la que tu vejez te ha alcanzado y lo que hayas logrado construir hasta ese momento será tu escudo, tu fortaleza y tu seguridad. Por ende, si estuviste por la vida buscando gratificación instantánea arriesgando tiempo, dinero y esfuerzo y no separaste para ese “yo del futuro” será entonces demasiado tarde. ¿Quién te cuidará?, ¿Quién velará por tu salud, techo y comida? Nadie. Solo tu yo hoy puede hacer algo al respecto, y solo él/ella es responsable por tu futuro.
Adelante, cierra los ojos y mírate en esos años, esto podría cambiar tu vida para siempre. La planeación financiera funciona, pero como todo lo bueno en la vida, toma tiempo, y vale la pena.
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