La expansión mundial del COVID-19 y las medidas implementadas para contrarrestar el ritmo de contagio del virus han supuesto desafíos para las personas y las empresas. Como todos los sectores, el asegurador también ha tenido que reinventarse para seguir atendiendo a sus asegurados y para ofrecer pólizas que respondan a sus necesidades actuales.
Colombia es un país que apenas se está familiarizado con la compra de seguros, ya sea personales o de bienes, pues no existe una cultura de prevención al riesgo, sobre todo porque se piensa que es poco probable que algo ocurra.
Adicionalmente, el mito de que el mundo de los seguros es complejo para algunos, ya sea por el tipo de cobertura, el precio, lo que se desea asegurar, o porque las personas no saben cómo funcionan, se ha vuelto muy común, por lo tanto, muchas personan no cuentan con la protección necesaria frente a un evento inesperado.
Según Fasecolda, al cierre de 2020, Colombia registró más de 750 mil pólizas voluntarias de salud que cobijan a cerca de 2.5 millones de colombianos, que representa el 4% de la población, mientras que se registraron 2.207.637 vehículos con seguro voluntario de automóviles, lo que representa un 26% del número de vehículos que tienen una póliza SOAT.
Cuando se trata de seguros voluntarios, los colombianos prefieren buscar a las aseguradoras para proteger primero sus bienes (como vehículos y viviendas), en lugar de darle prioridad a un seguro de vida. En otras palabras, Colombia es un país en el que las personas prefieren asegurar sus cosas materiales antes que su propia vida.
No obstante, tener un seguro es uno de esos productos que se adquieren para aumentar la tranquilidad frente a eventualidades que no se pueden controlar. ¿Alguna vez ha llegado a pensar qué pasaría si desafortunadamente es víctima de la delincuencia o de un desastre natural y no tiene una forma de reponer esa pérdida?
Lastimosamente, la situación derivada de la pandemia por la COVID-19 le mostró a los colombianos la importancia de adquirir una póliza en diferentes ámbitos, como una acción preventiva, por lo que cada vez son más conscientes de adquirirlas. Todas las personas están expuestas a vivir eventos perjudiciales, por lo que un seguro no debe ser considerado como un gasto innecesario, sino como una inversión y una forma de proteger la vida y los bienes.
Uno de los casos que demuestra la importancia de esta inversión, es el de póliza de seguro de vida que le garantiza al asegurado que sus familiares cuenten con una indemnización económica cuando realmente se requiera. Es mejor tener un respaldo y no necesitarlo, que necesitarlo y no tenerlo.










