Para nadie es un secreto que el resultado positivo o negativo del flujo de caja en una empresa llevará la batuta para la dirección de toda empresa.
En la realidad de la operación, las ventas, si no son de contado, son solo registros contables que solo ayudarán a la operación cuando se vuelvan líquidos en una cuenta bancaria y ayuden a pagar las obligaciones de la empresa. De allí la importancia del flujo de caja positivo, que, corriendo de la mano de la rentabilidad neta, ayudan a la estabilidad de la operación y el crecimiento de la empresa.
A raíz de la entrada en vigencia de la ley 1231 de 2.008 en donde se reafirmaba la condición de título valor de las facturas y por ende su endoso y libre tránsito, razón de ser de la operación de factoring que consiste en la negociación de estos títulos para volverlos líquidos, cada vez más las grandes empresas, aquellas que figuran como pagadoras de las operaciones de factoring, aceptaron la figura e hicieron caso a estas solicitudes, lo que originó un crecimiento inusitado en estas operaciones convirtiéndose en la herramienta número uno del empresario para obtener su tan anhelada liquidez.
Hay varios factores que impiden que las empresas puedan acceder fácilmente a la banca, entre ellos los dos más frecuentes son: El sistema de calificaciones crediticias en bases de datos (Cifin, Datacrédito, etc.) en donde es muy fácil entrar con una mala calificación, pero muy difícil borrarla. El otro es el estilo de banca de nuestro país y el riesgo de nuestra economía, lo que hace que los cupos crediticios otorgados por los bancos a las pymes y grandes empresas con algún riesgo inminente, sea muy ajustado y muy difícil de modificar en el corto y mediano plazo y resulta que la operatividad de las empresas se mueve allí, en este corto plazo (dejando fuera de discusión la planeación financiera y demás presupuestos muy importantes para la empresa y que se deben tratar de cumplir). Además de lo anteriormente citado, así la empresa pueda acceder a la banca, en muchas ocasiones llegan nuevos negocios que no se esperaban y que conllevan la necesidad de más capital de trabajo, entonces cuando ella necesita más liquidez y acude a la banca, se encuentra con las barreras antes mencionadas y, en muchas ocasiones, la respuesta es que el cupo otorgado ya está copado y que hay que esperar para un extra cupo; pero las obligaciones y la operación no esperan. Es allí, cuando existen estas barreras o la banca no responde con la rapidez necesaria, cuando cobra importancia el factoring, como herramienta ágil, oportuna y fácil de manejar, porque en la mayoría de las ocasiones la liquidez está allí, en el escritorio, en facturas registradas que en un futuro se volverán dinero, pero el empresario necesita que sean caja en el presente y el factoring es la alternativa financiera que puede hacer esto posible.
Ahora con la llegada de la facturación electrónica, de las plataformas de e-factoring y con la próxima entrada en vigencia del Radian, que no es otra cosa que el registro administrativo que controlará la Dian para los endosos que se hagan con las facturas electrónicas, las operaciones de factoring crecerán enormemente convirtiéndose en la primera alternativa del empresario para conseguir la liquidez necesaria en su operación.
Algunas de las ventajas que tiene el hacer factoring son:
- Mejora el nivel de la caja sin incrementar el endeudamiento.
- Mantenimiento de la posición de pasivos frente al sector financiero.
- Incrementa el poder de negociación frente a terceros por pago de contado.
- Facilita la realización de nuevos negocios con clientes que solicitan un plazo mayor al normal para el pago de la facturación.
- Permite el acceso a descuentos de proveedores por pronto pago.
Estas ventajas generalmente cubren el costo del factoring y en muchas ocasiones se generan excedentes financieros por la diferencia entre la tasa pagada por la operación de factoring y algunos beneficios recibidos como descuentos por pagos de contado.










