«Sistemas de medición automatizada de tiempo de trabajo para flexibilizar el puesto, sistemas de formación a distancia, gestión de salarios flexibles, y escapar de modelos rígidos que limitan a las personas y sus libertades.»
En los últimos meses, en Estados Unidos cada mes 4 millones de personas están dejando sus trabajos. Ya lo llaman La Gran Renuncia («Great Resignation»). Aunque hay varios motivos, y las industrias más afectadas son la tecnología y la salud, las encuestas sitúan como uno de los motivos principales la falta de flexibilidad en sus puestos.
Desafortunadamente aún no estamos en los niveles de empleo que tienen ahí, y no sabemos si ese efecto llegará aquí, pero está claro que la pandemia ha cambiado los valores de los trabajadores, donde ahora demandan puestos de trabajo que se ajusten a la realidad actual. Y es que la pandemia nos ha obligado a adelantar el futuro del teletrabajo, de horario flexible, o de empleados que incluso nunca han venido a la oficina. Y no sólo flexibilidad en cuanto al horario, sino en cuanto a muchos más aspectos.
El trabajador ahora quiere poder trabajar en sitios flexibles; desde su casa, desde su oficina, o desde su residencia de vacaciones o desde una biblioteca. Quiere poder trabajar 4 días a la semana o incluso 7 días a la semana, con horario flexible.
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La iniciativa de trabajar 7 días a la semana se está extendiendo como la pólvora, pues deja en manos del trabajador decidir cuántos días va a trabajar, decidir el horario y si quiere completar sus 40 horas de trabajo en 3 días, o en 5 o en 7. Pero la flexibilidad no acaba ahí; también quiere un salario flexible, donde una parte de su salario lo pueda percibir de otra forma, con cheques de comida o con un vehículo de empresa. E incluso una carrera flexible, donde vea su futuro enfocado en una actividad especializada que a él le pueda parecer atractiva, y que la empresa tenga la flexibilidad para ir adaptando su puesto a ese objetivo.
Por ello, las organizaciones tenemos que implementar estos modelos flexibles si queremos captar y retener el talento, sobre todo en la creciente «Generación Z», que viene muy preparada, proponiendo puestos de trabajo donde la compensación no sea únicamente la económica.
Deberemos dotarnos de metodologías y tecnologías para afrontar estos retos, sistemas de medición automatizada de tiempo de trabajo para flexibilizar el puesto, sistemas de formación a distancia, gestión de salarios flexibles, y escapar de modelos rígidos que limitan a las personas y sus libertades.
Deberemos también optar por modelos de gestión de las personas que potencien la autogestión y la responsabilidad que permitan esa flexibilidad, con mecanismos, métricas y roles que se ajusten a esa necesidad. En definitiva, que si una empresa quiere tener a los mejores empleados, la flexibilidad deberá formar parte de su ADN. ¿Cómo estamos preparados para esto? ¿Disponemos al menos de sistemas de medición de tiempos que nos faciliten la flexibilidad que ya hoy es necesaria?
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