La cuarta revolución industrial, también conocida como Industria 4.0, ha generado un gran debate en muchos aspectos de la sociedad actual. Como toda revolución introduce cambios significativos y retos de gran talante, que perturban la forma tradicional del ver mundo que se ha venido formando justamente por revoluciones de este tipo. Cada revolución ha impactado de forma relevante el curso de la historia de la industria, promoviendo nuevos sistemas económicos, pero, sobre todo, grandes avances en la forma de producción de todo tipo de productos, desarrollando más que nada, nuevas ideas que se transforman en beneficios para la humanidad. Una nueva visión trae la Industria 4.0 dentro de los modelos de producción y lleva a la humanidad a un nuevo escalafón en el ascenso tecnológico de esta nueva era.
La primera revolución industrial introdujo las tecnologías impulsadas por el vapor, sistemas de potencia hidráulicos y térmicos que mejoraron en gran medida la forma de producción de la época, en la segunda el sistema de producción tuvo un gran impulso gracias al uso de la energía eléctrica dentro de los procesos, así como una nueva organización dentro de las plantas con la implementación de líneas de producción. En la tercera se usó la electrónica y la informática para integrar la automatización y robótica de forma intensiva y extensiva para el control de los procesos productivos, finalmente en esta, la cuarta revolución industrial, se tiene como objetivo la creación de una industria más flexible y reprogramable, que usa sistemas físicos cibernéticos en las formas de producción, esto es, la adopción de las tecnologías de información y la comunicación dentro del propósito de una fabrica inteligente y digital, donde confluyen software y hardware de forma armónica.
La cuarta revolución industrial pretende conceir una industria transformada, en donde el modelo de negocio gire alrededor de la tecnología y la digitalización, y sea capaz de desarrollar una capacidad adaptativa frente a las necesidades de los clientes, haciendo uso de estrategias orientadas a la atención personalizada de la demanda, teniendo como base la inteligencia del mercado para el diseño y desarrollo de diferentes productos y servicios.
La industria 4.0 tiene tres pilares esenciales que evocan la flexibilidad en el proceso de producción a la medida de cada cliente, más velocidad para reducir el tiempo necesario para colocar el producto en el mercado, y mayor eficiencia gracias al análisis de datos que permite la digitalización y el Internet de las cosas, entre otras tecnologias (Ranz, 2018).
Pero esta nueva revolución no solo supone retos tecnológicos, automatización robótica y análisis de datos, sino que encierra una serie de transformaciones en diferentes sectores de la sociedad que se verán impactadas por el alto consumo que se tiene de información y la gran variedad de necesidades y problemática que se tiene en la actualidad, donde los usuarios son cada vez más exigentes y la globalización se apodera de cada rincón del planeta. Aunque esto supone un acontecimiento global, se debe tener cuidado en sus aplicaciones dependiendo del contexto en donde se quiere intervenir. En países como Colombia, se debe analizar cómo será la preparación de estos contextos ante un nuevo cambio de paradigma científico con impactos en la economía, los fenómenos sociales, la educación, la cultura, el medio ambiente y en la calidad de vida del país.
“Pero esta nueva revolución no solo supone retos tecnológicos, automatización robótica y análisis de datos, sino que encierra una serie de transformaciones en diferentes sectores de la sociedad que se verán impactadas por el alto consumo que se tiene de información y la gran variedad de necesidades y problemática que se tiene en la actualidad, donde los usuarios son cada vez más exigentes y la globalización se apodera de cada rincón del planeta
La educación juega un papel fundamental en este nuevo paradigma, ya que será la encargada de la formación de los líderes gerentes y desarrolladores de los trabajos del futuro. Una tarea de gran importancia que asumen las universidades y las instituciones de educación superior al ser centros para la creación y difusión del conocimiento. Esta nueva industria requiere especialistas 4.0 que estén a la vanguardia de los adelantos tecnológicos para su aplicación dentro de las diferentes áreas del sector industrial, por esta razón el sector educativo tiene un gran reto en la integración de la tecnología en el proceso de enseñanza-aprendizaje, así como en la formulación de nuevos programas que atiendan las demandas del futuro.
Ahora bien, como respuesta a este gran reto educativo se plantea un nuevo concepto llamado Educación 4.0, el cual integra tres características fundamentales: Aprendizaje flexible en función de las necesidades e intereses de cada alumno, Aprendizaje al propio ritmo y a la velocidad de cada alumno con independencia de su edad y curso, y Aprendizaje digital con feedback constante a partir del análisis de los datos derivados del progreso del propio aprendizaje (Ranz, 2018). Esta actualización en el proceso de aprendizaje se centra entonces en la flexibilidad, ritmo propio y que está basado en el análisis de datos. Este es un buen ejemplo de cómo la digitalización de la educación es un suceso imparable y necesario en el cual todas las instituciones deben integrarse con la mayor velocidad posible ya que no es una opción quedarse atrás siendo la tecnología un catalizador clave del proceso de transformación digital de la educación.
En este sentido los programas educativos de posgrado, como las especializaciones y maestrías, tienen un papel protagónico dentro de esta transformación digital educativa. Dichos programas pueden proveer las habilidades y las herramientas que requieren los profesionales del mañana, introduciendo a los estudiantes en un mundo de innovación y conocimientos actualizados que les permitirán ser aptos para afrontar las problemáticas que la Industria 4.0 trae consigo. Entre los grandes temas que giran alrededor de la nueva revolución tecnológica se encuentran el Big Data, con su almacenamiento y análisis de datos; la Simulación, con la modelación de ambientes virtuales; los Robots Autónomos, referente a las interacciones humano-robot en los ambientes de trabajo; Internet de las cosas y las conexiones en tiempo real en el entorno industrial; Ciberseguridad, para salvaguardar los datos y la información en los sistemas de información; Cloud Computing como el desarrollo de computación en la nube; Realidad aumentada, donde de integran elementos físicos con virtuales en tiempo real, y por ultimo los procesos de Manufactura Adaptativos, con los que se puede diseñar e imprimir en 3D para el lotes pequeños de producción y cambios rápidos en los procesos. Estos programas no solo preparan a los futuros líderes para la nueva era de la globalización, sino que los pone al frente en la dinámica laboral, al estar actualizados en las tendencias de la sociedad del conocimiento.
Los retos que afronta la educación superior en la ruta de la transformación digital no son necesariamente la adaptación de la tecnología, este podría ser el paso más sencillo. El verdadero reto se encuentra en el capital humano encargado de la gestión de este nuevo cambio. Se habla entonces de la formación de los docentes y equipo directivos frente a los temas de vanguardia, cambios en la cultura y las dinámicas asociadas dentro de las universidades e instituciones de educación superior, así como la estimulación y tracción del talento 4.0. Por este motivo, es necesario contar con los recursos necesarios y oportunos para poder brindarle las herramientas adecuadas a los profesionales que liderarán el cambio tecnológico y social del mañana.
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