La reforma laboral, firmada por el presidente Gustavo Petro a fines de junio de 2025, introdujo cambios significativos en la regulación de los contratos, los recargos nocturnos y dominicales, así como nuevos derechos para aprendices del SENA y trabajadores de plataformas digitales.
Empresarios, especialmente los del sector comercio y servicios, denunciaron que los nuevos recargos por trabajo nocturno (ahora desde las 7 p.m.) y festivo (gradualmente del 75% al 100%) elevarán los costos laborales entre un 18 % y un 34 %
El presidente de Fenalco advirtió que estas cargas afectan con fuerza a micro, pequeñas y medianas empresas, las cuales generan un gran número de empleos formales.
Reducción de la contratación e incluso cierre de empresas
Según una encuesta de Fenalco, el 52 % de los empresarios planea no aumentar su nómina en el segundo semestre de 2025, mientras que el 35 % prevé reducirla. Solo el 13 % contempla contratar o mantener el nivel actual de personal.
El 8 % de quienes respondieron indicó que podría cerrar su negocio por la imposibilidad de asumir los costos adicionales impuesta por la reforma.
Pérdida de empleo formal y aumento de la informalidad
El gremio proyectó la posible destrucción de cerca de 450.000 empleos, especialmente en pequeñas empresas operando con turnos nocturnos o en fines de semana. Además, alertaron sobre un trasvase masivo a la informalidad laboral.
Contrato de aprendiz como carga adicional
El cambio que convierte el contrato de aprendizaje en uno laboral con prestaciones implica que las empresas paguen al aprendiz 75 % del salario mínimo en fase académica y 100 % en práctica. Esto, según Acopi y otros analistas, reducirá la contratación de aprendices y complicará la inserción laboral juvenil.
Disposición a dialogar, pero con condiciones claras
La Asociación Nacional de Empresarios de Colombia (Andi), liderada por Bruce Mac Master, manifestó su disposición a acordar la reforma, especialmente en temas de recargos laborales, siempre que se garantice trato diferenciado para las mipymes y un ritmo de implementación gradual.
Balance de las perspectivas
En general, el 79 % de los empresarios consultados considera que la reforma deteriorará el entorno para hacer negocios en Colombia. Hay coincidencia en la necesidad de una reforma laboral, pero discrepancias profundas en la forma: rechazo a una imposición uniforme que no contemple la capacidad de absorción de costos por parte de pequeños comerciantes.
¿Qué piden los empresarios?
- Un enfoque progresivo, con implementación escalonada en al menos tres años, especialmente para pymes.
- Excepciones o tratamientos especiales para sectores con márgenes ajustados (comercio minorista, servicios, hotelería, transporte).
- Inclusión de mecanismos de formalización con incentivos, no sólo cargas automáticas.
- Concertación institucional real, con participación efectiva de los gremios antes de aplicar los cambios.
Mientras el Gobierno proyecta que la reforma fortalece los derechos laborales de millones de colombianos, el sector empresarial advierte que ésta podría generar desempleo, informalidad, cierre de empresas y menor crecimiento. Aunque muestran apertura a dialogar, exigen implementación gradual y diferenciada, con enfoque especial en las pequeñas empresas. El gran reto será conciliar los derechos adquiridos por los trabajadores con la sustentabilidad del empleo formal y la viabilidad económica de las empresas que generan la mayoría de los empleos en el país.










