Cuando se acerca el fin de año, pensamos en qué regalar y las ciudades y los almacenes se llenan de color y de luces, iluminando sus almacenes y sacando sus mejores productos, convirtiendo el fin de año en la mejor época para vender y comprar.
Las ofertas, los descuentos, los incentivos, las primas, las despedidas de año, las vacaciones y los regalos iluminan nuestras vidas como un rayo de esperanza de que viene un año mejor.
Sin embargo, hemos olvidado lo más importante de esta época:
“Agradecer”. Agradecer que estamos vivos, que nuestras empresas aún existen, que nuestros productos aún se venden, que Dios nos ha dado Salud y que, a pesar de la dura economía, de calles en construcción sin fin, de racionamientos de agua, de impuestos cada vez más altos, aún existimos … todo por “la Misericordia de Dios que es Nueva cada Mañana”.
¿Por qué entonces pensar en regalar cosas materiales? ¿Por qué no empezar a dar lo que se nos ha dado como regalo de Dios, como: el perdón, el respeto, el abrazo, el beso, la compañía que tanto necesitamos y sobre todo el amor que Dios nos ha enseñado que es el amor ágape?
El amor ágape es un sentimiento desinteresado, que busca la felicidad del otro, antes que la tuya, implica entregarse siendo consciente que todos somos imperfectos y que solo Dios, es un amor perfecto que nos atrae con su perdón y nos da de su gracia, para hacer posible que seamos sus hijos.
Dar sin pedir, ni esperar nada a cambio, trabajar para Dios y no para los hombres, enseñar lo que has aprendido, ayudar a tu compañero que es nuevo en el trabajo, y enseñarle lo que a ti también un día te enseñaron, regalar todos los dias una sonrisa, un saludo amable, un café o un tiempo a quien necesita ser escuchado …. Esto es un amor ágape, un amor incondicional que debe darse no solo por ser fin de año sino permanentemente para que sea Dios quien vea tus obras y sea Él, quien te las recompense.
Debemos aprender a dar sin esperar un agradecimiento o que la otra persona, nos pague de la misma manera, no es bueno confiar en el hombre, “hombre que confía en el hombre, sufrirá. Pero hombre que da al hombre prosperará y hombre que confía en Dios, será recompensado”.
Dios nos hizo con el fin de bendecirnos, por eso al crearnos nos dio dominio sobre toda la tierra y sobre los peces del mar, sobre las aves del cielo, sobre los animales domésticos, sobre los animales salvajes y sobre todos los reptiles que se arrastran por el suelo. Y creo al ser humano hombre y mujer a su imagen y semejanza porque vio que era bueno. Dios tiene una naturaleza de bondad y por eso nosotros hemos sido creados, por nuestro buen Dios, que nos hizo cabeza de toda la tierra y no cola.
Ante esta verdad, es nuestro deber cuidar de la tierra que Dios nos dio para sobrevivir y cuidarnos mutuamente, mediante un amor incondicional hacia nuestro prójimo, que ha sido creado para nuestro complemento y no nuestra competencia.
Las bendiciones de Dios nos esperan en este año que viene, son: paz, gozo, bondad, esperanza, salvación, perdón y amor incondicional. Pidámoslas con confianza a nuestro creador, porque Él ya las creo para nosotros y solo necesitamos declarar con nuestra boca y creer en nuestro corazón, que “Dios se las dará a quien se las pida”. Que sea este el regalo que nuestro redentor nos otorgue en este 2025 año de Salud y Prosperidad.










