Cambian los modelos de negocio, las estrategias de canales, los hábitos de los consumidores, las habilidades requeridas de los liderazgos y podría seguir enumerando.
Sólo algunas preguntas que debiéramos hacernos: ¿Cuánto estamos evolucionando para adaptarnos a todo esto o mejor aún, liderar nuestras categorías? ¿Seguimos ofreciendo los mismos productos y servicios? ¿Seguimos trabajando en silos internos sin capacidad de un propósito de negocio común? ¿Nuestros colaboradores ven líderes que inspiran o sólo una lógica jerárquica?
La solución a este complejo y desafiante escenario es más simple de lo que imaginamos. Debemos como líderes obligarnos a orquestar un proceso de definiciones estratégicas colaborativo para diseñar soluciones siempre integradas que tenga como esencia el comportamiento y hábitos de nuestros usuarios. Por último, y muy relevante, garantizar una implementación ágil y eficiente.
¡Efectivamente es simple, pero requiere de una metodología probada e incorporar nuevas miradas que nos obliguen a exigirnos y que de verdad hacer que las reflexiones y discusiones existan! Debemos generar como responsables organizacionales estos espacios de pensamiento crítico, que nos incomoden si es necesario para romper cualquier estatus quo. (si nada nos incomoda probablemente algo estamos queriendo no ver)
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¡Partamos por sincerarnos!
¿Qué porcentaje de las personas de nuestra organización están solamente pensando en la renovación y valor futuro de nuestro negocio? ¿Cuánto dedicamos a escuchar a nuestros colaboradores internos y que todos ellos participen y conozcan los desafíos de nuestro negocio? ¿Cuánto hemos cambiado en la era donde todo cambia? ¿Estamos todos los liderazgos alineados y trabajando coordinadamente por un mismo objetivo de negocio?
Es muy difícil evolucionar e implementar los nuevos desafíos empresariales sin inclusión organizacional. Los negocios hoy en día y sus liderazgos deben exigirse “máxima curiosidad y participación“ para pensar y repensar su modelo de negocio. No podemos seguir funcionando con los mismos comités de siempre y revisando los mismos indicadores. Salir del grupo homogéneo del WhatsApp es urgente si queremos ampliar escuchas y miradas que nos aporten ideas frescas y renovadas.
Uno de los grandes problemas que tienen los nuevos liderazgos es que siguen con el piloto automático de lo que funcionó ya que lamentablemente no les enseñaron en ninguna universidad que era la agilidad, la opticanalidad ni mucho menos la inteligencia artificial. Lo que es peor no están acostumbrados muchas veces a un estilo de liderazgo colaborativo porque siempre han vivido desde la soledad del cargo.
Un ejemplo muy palpable de las distancias que existen entre los liderazgos y el resto de la organización es que en general vemos en nuestros procesos de consultoría que los gerentes hablan de los milenials casi como una generación minoritaria y que aún pareciera estar en proceso de crecimiento. La verdad más dolorosa es que, en casi todas las organizaciones, esta generación sub 40 años es hace rato la mayoría de los que componen los colaboradores y también muchas veces la mayoría de sus clientes y/o usuarios.
En mis años de consultoría, no conozco ninguna empresa ni liderazgo que luego de un proceso de reflexión estratégico bien orquestado y documentado no visualice con claridad el salto de valor evidente y agradezca como se logró alinear una cultura organizacional con proyectos priorizados y una aspiración común.
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