Propósitos, metas y objetivos financieros son los conceptos que motivan diariamente a los trabajadores colombianos a ahorrar. En la actualidad, cuando un ciudadano se encuentra vinculado a una organización, según su tipo de contrato, puede recibir múltiples beneficios laborales, entre los que se encuentran las prestaciones sociales. Una de las prestaciones más escuchadas a comienzos de cada año son las cesantías.
Las cesantías son un ahorro creado, en primera instancia, como medida para que los trabajadores tengan recursos disponibles en caso de quedar desempleados, es decir, en caso de estar cesantes. De esta manera, al contar con recursos en un momento de austeridad económica, podrán cumplir sus responsabilidades financieras mientras estabilizan sus condiciones laborales y empiezan a recibir nuevamente un salario. Adicional al objetivo mencionado, las cesantías también pueden ser utilizadas para vivienda en remodelación o compra; o para educación en el pago de matrícula o créditos educativos, propios o del núcleo familiar.
Una de las recomendaciones , es crear una cultura de ahorro y trazar una meta u objetivo económico en el largo plazo para el cual se desean utilizar estos recursos, de acuerdo a lo determinado por ley. Así, al tener un propósito claro, podrá ver con felicidad como sus cesantías se convierten en ese aliado que necesitan en el camino cuando requiere un impulso para alcanzar sus sueños.
Las cesantías pueden ser grandes aliadas de los ciudadanos, pero, para sacarles el mayor provecho, el factor tiempo también es importante. Los recursos que son consignados por las organizaciones anualmente también crecen y se acumulan en el tiempo, de la misma forma que ocurre al realizar una inversión, las cesantías son administradas por la AFP en la que se encuentre afiliado el trabajador y generan unos retornos.
Para favorecer la rentabilidad de este ahorro también es indispensable conocer el periodo de tiempo en el que se utilizarán. Si las cesantías se planean utilizarlas en un periodo inferior a un año, la recomendación es que sean administradas en el fondo de corto plazo. Por el contrario, si no se tiene un objetivo claro o se planean acumular para usarlas en algunos años, lo ideal es que se encuentren en el fondo de largo plazo. Entendiendo que las cesantías pueden rentabilizarse favorablemente, lo aconsejable es no tomar este ahorro como dinero disponible de forma inmediata y permitirle obtener retornos en el largo plazo para acumular un mayor porcentaje de ahorro e impulsar las metas u objetivos futuros.
Finalmente, hacemos un llamado para que las organizaciones realicen la consignación de las cesantías al fondo en el que se encuentra afiliado cada trabajador antes de la fecha límite, 14 de febrero, y le recuerda a los ciudadanos que recibirán esta prestación social ser responsables y elaborar un plan financiero para darle a este ahorro el mejor uso posible.










