El futuro llegó y al golpear a la puerta dijo: “Su pedido ya está aquí”. El eCommerce es una de las grandes novedades del siglo XXI; tras la pandemia, con una avalancha sin precedentes en la incorporación de usuarios y la consolidación de nuevas modalidades, este tipo de comercio se convirtió en el emblema de la nueva normalidad.
América Latina es un escenario destacado de esta transformación. Más de 10 millones de latinoamericanos hicieron su primera compra online durante 2020, lo que representó un vertiginoso aumento del 37% en apenas un año, según Morgan Stanley, firma global de servicios financieros. Adicionalmente, este crecimiento se había prácticamente duplicado para 2022, convirtiendo a la región en el mercado de más rápido crecimiento del eCommerce en todo el mundo. En las economías más grandes de Centroamérica y Caribe, ya casi el 30% de la población de más de 15 años recibe o realiza pagos digitales y el valor total de las ventas en línea en 2022 se estiman en USD 11.068 millones.
Pese a todo este crecimiento, el volumen de ventas online en América Latina alcanza apenas el 20% de las ventas minoristas totales. De acuerdo con Morgan Stanley, el mercado de eCommerce ronda los USD 100.000 millones, un número que podría duplicarse en 2025. Las diferencias entre nuestra región y los mercados desarrollados es precisamente el tamaño de la oportunidad que el ecosistema tiene por delante.
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Un camino con grandes desafíos
Durante años, el desarrollo del comercio electrónico en Centroamérica y Caribe se enfrentó a dos situaciones: las dificultades logísticas y de infraestructura, y la escasa penetración de medios digitales de pago.
Ese panorama ya cambió. Con una de las poblaciones más jóvenes del planeta, la penetración de los smartphones se intensificó. Esto, sumado a una mayor conectividad, preparó el terreno para la democratización del comercio digital.
Por otro lado, se produjo una revolución en el ecosistema de pagos. En 2022, de un total de oportunidades de pago que ronda los 1.4 billones (trillones, en inglés) de dólares en toda la región, incluyendo retail y ecommerce, las tarjetas de débito y crédito ya han alcanzado el 44%. Otros medios digitales en conjunto acarician el 20%, dejando al efectivo solo en el 37% de la torta. Un panorama totalmente diferente al de pre-pandemia.
En este contexto, el eCommerce ha demostrado ser uno de los principales vectores de inclusión financiera. Y ha crecido gracias a una retroalimentación virtuosa con el desarrollo de los medios de pago: la digitalización de los pagos impulsa el crecimiento del comercio digital, tanto como el crecimiento del eCommerce potencia la digitalización de los pagos.
En un contexto de rápido crecimiento y gran potencial, con grandes jugadores globales que intentan disputar el mercado, las compañías, emprendedores y pequeños comercios tienen una gran ventaja: la posibilidad de generar vínculos de lealtad con sus clientes.
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