«El micromanagement es una filosofía de gestión de personal que implica la supervisión continua y estricta por parte del manager de las tareas asignadas a los demás miembros del equipo.»
Es probable que, en los últimos años, hayas leído diferentes artículos sobre cómo ha de ser la figura del líder, tipos de liderazgo y, sobre todo, sobre la diferencia entre ser jefe o líder. Pero mucho más allá de todo esto, lo que está claro es que el líder ha de ser capaz de desarrollar un importante trabajo de planificación, organización, distribución y coordinación de las tareas que ha de realizar el equipo, además de velar por el objetivo común.
Para que un equipo de trabajo brinde un alto rendimiento es muy importante la motivación. La motivación se logra trabajando sobre aquellos factores que, de acuerdo a las características de cada grupo, son capaces de estimular su interés por realizar las tareas que le son asignadas, potenciar su creatividad y capacidad de resolución, estimular su capacidad de exploración y búsqueda de la mejora continua, y ofrecer una satisfacción personal sobre los resultados. Cuando logramos que cada miembro del equipo vea activadas estas respuestas, querrá decir que está motivado.
La motivación es una emoción positiva que estimula la segregación de dopamina en el cerebro. Este neurotransmisor tiene una importancia fundamental tanto para mantener el foco de atención de forma sostenida en el tiempo, como para fijar los aprendizajes y conocimientos en nuestra memoria a largo plazo.
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Delegar responsabilidades y tareas que inviten a la implicación, fomenta el desarrollo de habilidades de las personas a la que se las designamos, se convierte en un recurso clave para generar motivación. Sin embargo, ¿por qué a veces delegar no mejora los resultados?
En numerosas ocasiones, hemos observado que, incluso, en equipos liderados por una persona asertiva, flexible, empática, con grandes habilidades para planificar y organizar los flujos de trabajo, volcada en mantener un buen clima, etc., sus integrantes no acaban de rendir o desarrollar con éxito sus tareas.
Delante de esta situación, en vez de pensar que no se ha elegido bien al equipo, deberíamos plantearnos si tal vez hay algo en la actitud del líder que limita el desarrollo exitoso de estos profesionales. Y es que, afectivamente, cuando entramos a analizar este día a día, nos encontramos frente a un fenómeno que recibe el nombre de micromanagement.
El micromanagement es una filosofía de gestión de personal que implica la supervisión continua y estricta por parte del manager de las tareas asignadas a los demás miembros del equipo. Por lo general, no se trata de una práctica fomentada por la empresa, sino de un rasgo de la personalidad del líder que suele adoptar esta actitud, muchas veces de forma natural, creyendo que es una manera de acompañar y ayudar a los demás integrantes Sin embargo, los efectos del Micromanagement son contrarios a los que puede pretender el líder, pues reduce la autonomía y limita la creatividad de las personas que han sido designadas para realizar esas tareas. Pensemos que delegar supone un acto de confianza, y la confianza es un gran elemento motivador.
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