Hoy la humanidad y en especial las nuevas generaciones están migrando hacia una vida laboral basada en el bien – estar y se están olvidando de lo que por muchos años fue una constante que es trabajar por el bien – tener, generaciones como los millennials y centennials que hoy ocupan el 51% de la fuerza laboral y que se espera para el 2025 ocupen el 75% de esta, según la consultora Deloitte.
En una encuesta realizada por Michael Page a más de 1700 trabajadores se descubrió que el 33% de los centennials y el 23% de los millennials así cuenten con un trabajo estable y se sientan felices en él están abiertos a escuchar nuevas propuestas y oportunidades laborales, esto hace que las empresas evalúen sus modelos de gestión del talento humano.
Cuando se habla del bien estar, se habla de no tener horarios o que estos sean flexibles, eliminar las vacaciones como hoy en día las conocemos y migrar hacia el modelo de Netflix que dice: “tú como empleado decides cuándo quieres tener vacaciones, puedes además tomarte los días que quieras solo que debes asegurar cumplimiento de objetivos”, espacios de trabajo colaborativos y vivir y respirar valores corporativos de verdad, entre otras muchas cosas.
Sin embargo, también contrasta con una reflexión que en el 2019 realizó Donna Morris la subdirectora Ejecutiva de Atención al Cliente y al Empleado de Adobe que dice “las personas no están preparadas para ser nómadas, solo necesitan encontrar un lugar en el que sientan que dejarán huella”.
Tomando estas dos aristas, el verdadero desafío para las empresas es hacer que cada empleado sea dueño de su propio éxito obteniendo en lo posible, remuneraciones basadas en optimizaciones, ahorros, implementaciones exitosas, estandarizaciones de procesos, entre otras, muy ligadas al beneficio de la empresa y que además se les permita llegar a ese éxito de una manera en que su día a día sea como lo quiera vivir; que si hoy decide que quiere trabajar por una semana desde las Islas Vírgenes lo pueda hacer con toda la tranquilidad, pues su medición no estaría basada en cuantas horas pasa en reuniones o frente al computador o peor, en la empresa, sino en resultados medibles y tangibles.
Siendo así, la empleabilidad empieza hoy a migrar hacia una selección natural extraordinaria, pues solo los empleados que confíen en su gestión y en sus capacidades son los que estarán dispuestos a aceptar retos como este: remuneraciones básicas bajas y compensaciones muy altas de acuerdo a resultados creando así una sinergia gana – gana, donde evidentemente gana la empresa al tener talento motivado a alcanzar resultados y gana el empleado porque trabajará bajo sus propios parámetros y condiciones.
En conclusión, la empleabilidad va hacia un modelo basado en la confianza, donde no hay necesidad de vigilar ni controlar, entre otras, porque habrá una automotivación, dando paso entonces a estructuras donde se fomenta la responsabilidad, la flexibilidad y la proactividad, así el verdadero liderazgo corporativo estará enmarcado en el servicio hacia el empleado, facilitando a los colaboradores su capacidad de desplegar todo su potencial.
Lo anterior, eliminará las grandes nóminas o salarios fijos, dando paso a remuneraciones basadas en proyectos y en entregables, donde al colaborador se le paga sí y solo sí hay beneficios económicos o buenos resultados, es esto malo? No, al contrario, representa esto que las personas se van a convertir en especie de socios de las empresas, todos serán dolientes directos incrementando así la creatividad y la productividad. Habrá colaboradores más propositivos, pues serán ellos mismos los que plantearán nuevas ideas de negocio y de expansión para poder permanecer en el campo laboral.











Que buen artículo, debemos prepararnos para poder enfrentar todos estos cambios, Gracias.