Uno de los retos que más encuentro en mis conversaciones con los empresarios frente al factoring internacional es el derribar los mitos que se van construyendo frente a esta herramienta y que se vuelven las razones por las que no usan el factoring. Algunos de ellos se han tejido alrededor de las experiencias que empresarios han tenido con entidades locales, otros por la inexperiencia con entidades internacionales, porque se concibe como una operación engorrosa y demorada y unos más por la baja confianza que el empresario colombiano se tiene para llevar sus productos al exterior apalancado en soluciones que le den la caja para crecer y abrir mercados de manera sostenible y progresiva.
Por eso, en esta oportunidad hablaré de algunos uno de ellos y aspiro convencerlos que ninguno de ellos es tan fuerte como para no tomar la decisión de aprovechar las soluciones que el mercado global ha creado para todos.
- El factoring internacional aumenta mis pasivos financieros. Por el contrario esta herramienta ayuda a mejorar los índices financieros: disminuye la rotación de las cuentas por cobrar, disminuye el uso de pasivo de corto plazo y aumenta la caja y la liquidez de la compañía. Esta es una de las razones por las que las compañías concentran en ciertos periodos fiscales el uso de una solución como el factoring, equilibrando el costo del capital reemplazando medidas de corto plazo con menores condiciones (rotativos, tarjetas de crédito, avances, descuentos comerciales, etc) .
- El factoring internacional involucra tener cupos en bancos internacionales. El factoring internacional mide la capacidad de venta del emisor de la factura y no su capacidad de pago. Entonces, si se tiene un pagador bien calificado en el exterior no se requiere la gestión de cupos de endeudamiento propios con la banca local ni internacional.
- No quiero asumir una deuda en dólares. La empresa emisora de la factura nunca tendrá una deuda en dólares o en la moneda que esté emitida la factura, por el contrario (y asociado a otro mito que trataremos más adelante), disminuye el riesgo cambiario al monetizar el dinero a la tasa de cambio actual.
- No tengo capacidad de conocer el hábito de pago de mi cliente, entonces no le doy términos de pago. El factoring internacional permite conocer el hábito de pago de los clientes en el exterior ya que sobre estos se hace la medición del riesgo, por lo que si la línea es negada, es porque hay un mal pagador de por medio. Muchas compañías usan el factoring internacional como una forma de medir la calidad de la relación comercial y el tamaño del crecimiento real que pueden tener con sus clientes en el exterior. De forma paralela, en caso de un impago o pleito comercial, las entidades financiadoras ponen a disposición del emisor, toda una batería de abogados y equipos de trabajo especialistas para asumir de manera profesional cualquier desacuerdo.
- Si exporto y no tengo un equipo interno bilingüe, no podré hacer la gestión de cobro de cartera. Una de las ventajas de hacer factoring internacional es que se gana directamente un equipo de cobranzas que habla múltiples idiomas y por su preparación y conocimiento puede negociar en las condiciones más beneficiosas para las partes sin minar la confianza o la relación. Y lo mejor de todo, viene incluido en el servicio, es decir, no cuesta más.
- Mi cliente en el exterior asumirá que no confío en él o que estoy quebrado porque hago factoring. El factoring como herramienta de flujo de caja es ampliamente aceptada y usada en todo el mundo; las grandes compañías incluso la ven con buenos ojos y no penalizan a los proveedores que lo usan. Un plus especial se logra si la entidad financiera con la que se realiza el factoring es robusta y de alguna manera avalada por los mercados internacionales, lo que interpretará el cliente en el exterior es que el emisor colombiano es lo suficientemente fuerte para tener relaciones con la banca internacional.
- No quiero asumir un riesgo cambiario. El factoring internacional es una manera natural de disminuir el riesgo cambiario ya que la factura se negocia al mismo tiempo que es realizada, eliminando la especulación de la fluctuación cambiaria hasta el momento de la compra. De hecho, por medio del factoring internacional se puede aprovechar la apreciación del dólar al negociar la factura en momentos de mejores términos de cambio frente al peso.
- Las entidades internacionales exigen alta operatividad para comprar las facturas. Las financieras especializadas en este producto han desarrollado métodos ágiles para hacer descuentos de facturas en plazos de hasta 24 horas, además la documentación requerida es simple y no exige autenticaciones notariales o firmas en original. Es una realidad que los documentos y pasos que requiere cada operación son constantes y siempre buscan que las partes no alteren las actividades negociadas desde el inicio.
- Si hago factoring internacional me exigirán el cambio en los términos de pago. El factoring internacional es una herramienta que ayuda al cierre de negocios ya que permite dar términos de pago sin restricciones. Son las entidades financiadoras quienes entienden y se ajustan a las condiciones originales entre las partes y sobre ellas estructuran la línea, respetando incluso la comunicación directa con el pagador del exterior.
Como estos seguro hay más mitos que se han construido alrededor del factoring internacional, pero como queda claro todos ellos son simples esquemas que pueden ser traspasados, lo que hará más fuerte al exportador colombiano en términos de crecimiento con clientes avalados, con entidades financieras internacionales y con la caja necesaria para asegurar el cumplimiento de las negociaciones.
El factoring es entonces una herramienta poderosa para crecer, administrando los riesgos inherentes y accesorios que conlleva un negocio, cuando se habla de factoring para operaciones en dólares se agregan otras bondades que son importantes de reconocer, la clave es encontrar un proveedor sólido, flexible y hábil en la oferta de alternativas que se adapten a las necesidades de los emisores y que sea hasta cierto punto un facilitador en la relación con el cliente en el exterior (pagador).










