«Las marcas no deben seguir operando y buscando desarrollarse con esquemas o metodologías aisladas, con estrategias que no son estrategias, con objetivos que cambian cada año o trimestre, con conceptos creativos que en lo individual son muy poderosos, pero en lo colectivo no representan un impacto en la visión futura de la marca y sus consumidores.»
Gracias a mi trabajo, he tenido la oportunidad en un mismo día tener una reunión profunda con un CEO de una empresa Forbes 100, a las pocas horas estar en una plática intensa sobre la innovación con un grupo de emprendedores, dar una conferencia a directores de marcas corporativas y después estar en un mercado local con consumidores conociendo su mundo mejor.
El estar constantemente entre conferencias, reuniones, sesiones de trabajo, visitas a campo, presentaciones y otras actividades en varios mercados, me permite estar observando e interactuando con muchas personas y marcas en diferentes mercados, culturas y contextos. Mi misión, encontrar la mejor solución a los problemas y retos que las marcas y clientes tienen.
Cada vez es más claro, las marcas no deben seguir operando y buscando desarrollarse con esquemas o metodologías aisladas, con estrategias que no son estrategias, con objetivos que cambian cada año o trimestre, con conceptos creativos que en lo individual son muy poderosos, pero en lo colectivo no representan un impacto en la visión futura de la marca y sus consumidores.
Las marcas deben operar bajo Modelos de Marketing
Hace casi 10 años, detecté que había una enorme necesidad de implementar un pensamiento estratégico de largo plazo en las organizaciones y cómo esto derivó en una enorme similitud en resolver las mismas necesidades o problemas sin importar si venían de un CEO de una empresa Forbes 100, que de un emprendedor o una marca en desarrollo.
Durante un viaje en el 2012, estaba en un vuelo, la verdad no recuerdo a donde. En ese entonces, viajaba 190 días al año y a 30 o 35 países dependiendo de mis proyectos y recuerdo que ese vuelo fue uno de los más especiales en mi carrera. Justo cuando estaba el avión despegando, estaba con los ojos cerrados, relajado, cuando me vino la respuesta en la manera en la que podía integrar el pensamiento estratégico en las marcas y las organizaciones. Una simple palabra que cambió mi rumbo y era el eslabón que me faltaba.
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En ese momento, sin importarme que seguíamos en pleno ascenso y no podía pararme, me levanto de mi asiento, saco mi portafolio, tomo una pluma y escribo en una servilleta que tenía a la mano la palabra relaciones. Recuerdo como la aeromoza entre risas me regaño por pararme de mi asiento en lo que ella describió como un “salto de emoción”.
Esa palabra era la respuesta que estaba buscando, el elemento que faltaba en la ecuación. Crear relaciones era el contexto que le daría esa visión estratégica a las marcas que tanta falta hacía. Pensé que, si lograba entender la manera en la que las personas de un grupo, país, cultura, segmento de intereses comunes o lo que fuera se relacionaban entre sí, y esto mismo lo llevaba a un sistema en el que las marcas lo replicarán, iba a lograr que existiera una metodología o esquema para desarrollar a las marcas de manera natural a través del tiempo en la vida de los consumidores y estos las adoptarán como “uno de ellos”.
Durante más de un año, fui trazando, piloteando, uniendo e implementando diferentes esquemas y estructuras en las marcas y países en donde tenía proyectos concluyendo que la manera de crear relaciones sólidas se podía resumir en la integración estratégica de 6 elementos y que en la medida que estos operan juntos, el desarrollo y éxito de una marca era exponencial. Integrarlos no era solo ponerlos en orden, sino que había que ponerlos a trabajar de manera conjunta bajo una estructura de un modelo o sistema que tuviera definiciones, procesos y esquemas, lo llamé Marketing Model®.
Hoy, más de 2.500 marcas y organizaciones en distintos países operan y desarrollan sus marcas y productos bajo el Marketing Model®. No solamente son los clientes con los que trabajamos, o a las empresas en las que soy su consultor, sino miles de personas y compañías que lo han integrado a su estructura comercial. Desde startups hasta empresas globales de Forbes 50, volviéndolo una metodología y estructura reconocida en diferentes foros internacionales.
Los 6 componentes clave del modelo:
1. Objetivo Comercial
2. Promesa de Marca
3. Estrategia de Marca
4. Growth Stoppers
5. Building Blocks
6. Marketing Plan
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