«La IA permitirá a las personas desarrollar capacidades menos mecánicas, a la larga hará que cobre mayor importancia los factores emocionales, la creatividad, la intuición o la imaginación.»
La IA es una revolución porque supone una forma completamente nueva de que un software, un robot, ponga en práctica una tarea que le encomendamos. En apenas unos años, ya está en todos los sitios: los móviles, los ordenadores, la nube, los servicios de atención al cliente, la banca, los videojuegos, entre otros. Y esto no ha hecho nada más que empezar, no existe una definición aceptada por todos los expertos de lo que significa la inteligencia artificial. Primero, porque es una ciencia nueva, cambiante y experimental, y segundo, porque ni siquiera podemos definir con exactitud qué es la inteligencia humana.
Podemos decir que es la revolución más importante de la tecnología desde que se inventó la informática. La inteligencia artificial va a cambiarlo todo (ya lo está haciendo), aunque no tenemos claro cuándo, ni cómo, ni por qué. Es la gran paradoja. Todo el mundo habla de ella, pero pocos saben cómo funciona, o lo que realmente hace.
La inteligencia artificial nace en una reunión celebrada en el verano de 1956 en Dartmouth (Estados Unidos) en la que participaron los que más tarde han sido los investigadores principales del área. Para la preparación de la reunión, J. McCarthy, M. Minsky, N. Rochester y C. E. Shannon redactaron una propuesta en la que aparece por primera vez el término «inteligencia artificial». Parece ser que este nombre se dio a instancias de J. McCarthy. No solo crearon de la nada la disciplina de inteligencia artificial: todos creyeron que desarrollar esa capacidad y dotar a las máquinas con el talento de pensar sería fácil, la inversión en proyectos de IA era enorme, y los creadores de la disciplina creían que ese reto pronto se superaría.
Hoy en día, muchas organizaciones han reconocido durante mucho tiempo la importancia de la IA y han invertido activamente en el área. Pero todavía no hemos llegado, es sólo cuestión de tiempo. Entonces, ¿Qué significa la IA para los negocios, y cómo funciona la analítica?
Le puede interesar: Convergencia Tecnológica para el Relacionamiento con el Cliente
El aumento del rendimiento de los trabajadores y de la capacidad productiva de las organizaciones parece ser el principal beneficio de la implantación de la Inteligencia Artificial. Enseñar a las máquinas a encargarse de los procesos rutinarios servirá para que los trabajadores puedan aprovechar mejor su tiempo. Como ya sucedió cuando comenzó la robotización de la industria, la IA permitirá a las personas desarrollar capacidades menos mecánicas, a la larga hará que cobre mayor importancia los factores emocionales, la creatividad, la intuición o la imaginación.
En el desempeño de sus tareas, cada trabajador sentirá que aporta algo diferente al resto y se podrá sentir más valorado. Está por ver cómo se plasma este ideal en el entorno laboral y si realmente sirve para mejorar la calidad de vida de los operarios, pero es una puerta que también se abre gracias a la innovación tecnológica, para imaginar hacia dónde evolucionará es interesante prestar atención a cómo se está abordando su desarrollo por las grandes corporaciones de la informática. Por ejemplo, el gigante Microsoft ha desvelado en 2018 cómo se está posicionando respecto a la IA y el aprendizaje automático.
Hay que aclarar que el aprendizaje automático es la rama de la Inteligencia Artificial que se encarga de estudiar la forma en la que las máquinas aprenden, y de desarrollar las aplicaciones necesarias para ello. Algo en lo que Microsoft quiere seguir siendo líder. Desde la perspectiva de los negocios, la IA no ha concretado los sueños iniciales de que reemplazará al conocimiento y al ingenio humano, pero ha apoyado a los humanos que usan la tecnología en sus funciones laborales cotidianas, el procesamiento y análisis de montones de datos se facilita y se acelera con el uso de la IA, la cual, con base en esa información, ofrece a los empleados humanos opciones de las acciones que se pueden emprender, en este sentido, la Inteligencia Artificial ayuda a los humanos a medir las posibles consecuencias de cada acción y a agilizar el proceso de toma de decisiones. La esperanza es que la innovación en los sistemas de trabajo y en los productos y servicios ayude a mejorar el estilo de vida de la humanidad y genere más riqueza de la que reste.
Como se puede ver, el futuro se cuela en el ámbito de las empresas de todos los tamaños y sectores. La IA no es ciencia ficción; las máquinas ya pueden pensar y tomar decisiones. Su implementación puede no ser fácil, pero sí prometedora.
Lea también: Robotización Automática de Procesos
[contact-form-7 id=»47800″ title=»Newsletter-2020″]










