El pasado 20 de marzo de 2020, a todos los colombianos nos cambió radicalmente la vida. Absolutamente toda la población de nuestro país comenzó a vivir una nueva experiencia llamada Pandemia.
Desde ese momento, hasta hoy la comunidad ha vivido un coctel de sensaciones difícil de explicar y todos hemos tenido que vivir un proceso de adaptación en tiempo record. Propiedad Horizontal
Para el administrador de propiedad horizontal este reto también ha sido mayúsculo. De un día para otro nos encontramos con que todas las comunidades en las que prestamos nuestros servicios debían permanecer al interior de sus viviendas y nosotros debíamos tomar un papel protagónico para garantizar la correcta operación de las edificaciones, el cumplimiento de la cuarentena, colaborar en el abastecimiento de las familias y determinar los protocolos de bioseguridad mediante los cuales debían funcionar las copropiedades.
Adicionalmente debíamos tomar el papel de recoger toda la información que se iba generando en Decretos y Resoluciones emitidas por las autoridades nacionales y locales para mantener informados a los residentes.
Toda esta actividad de liderazgo tenía un reto adicional; Debíamos ser capaces de superar los requerimientos de nuestras comunidades trabajando desde nuestras casas, trasladar nuestros equipos de trabajo a sus casas, implementar nuevas tecnologías y lograr que nuestra ausencia física no se sintiera.
Con el pasar de los días, la incertidumbre, desesperación y preocupación de todas las comunidades fue creciendo, adicionalmente el tema económico empezaba a impactar los bolsillos de los hogares. Es en este momento en el que los administradores de propiedad horizontal tuvimos que asumir un rol de acompañamiento a cada uno de los hogares y poder generar un sentimiento de que todo iba a estar bien. Por la parte económica tuvimos que buscar estrategias para encontrar el presupuesto mínimo vital con el cual podíamos continuar operando las edificaciones sin poner en riesgo el buen funcionamiento de equipos y espacios de las copropiedades. Además, intensificar las campañas invitando a la gente (golpeada económicamente) a que hicieran el esfuerzo de pagar las cuotas de sostenimiento para poder mantener la vigilancia, el aseo, los mantenimientos vitales, el seguro y los nuevos protocolos de bioseguridad.
Empiezan a llegar las notificaciones de algunos residentes de que el virus ha llegado a sus casas y en ese momento nos convertimos en los principales aliados de estas familias para acompañarlos en este momento de crisis familiar y además para evitar la propagación del virus en la comunidad y en el equipo de trabajo.
Hoy, continuamos en un entorno enrarecido, con la presencia del virus, pero ya con las copropiedades retomando su dinamismo. Esto nos lleva a un reto mayor y es el de hacer operar adecuadamente los protocolos y continuar educando a nuestras comunidades para evitar la propagación.
Para finalizar, es importante resaltar esa labor silenciosa y dedicada que han realizado los miles de Administradores de propiedad horizontal del país. Su aporte ha sido valioso para evitar que esta tragedia sea mayor. Pocas personas lo reconocen, pero a través de este articulo quiero expresar el agradecimiento por afrontar este reto con valentía, innovación y profesionalismo.
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