¿En dónde radica el éxito de las organizaciones?, no se deriva únicamente en tener los equipos de última tecnología, tampoco en ocupar más metros cuadrados en una zona industrial y mucho menos en invertir grandes sumas en publicidad, definitivamente se encuentra en el diseño e implementación de una estrategia que contemple las circunstancias del mercado y las capacidades de la empresa, apalancada en una actitud positiva hacia la innovación, sin embargo, nada de esto va a dar los resultados esperados si no se cuenta con el factor más importante de todos: las personas, ninguna iniciativa, ventaja competitiva o propuesta de valor se puede dar sin el factor humano, de ahí que este sea el eje central de una empresa exitosa.
La cultura organizacional definida por los valores, comportamientos, actitudes, creencias y hábitos que se viven dentro de las empresas se convierten entonces en el diferenciador primordial en el mercado, porque finalmente qué otra cosa es una organización sino un ecosistema social, un entorno donde se desarrollan interacciones entre personas, ya sean colaboradores, clientes o proveedores; por esta razón se hace necesario tomar conciencia sobre un aspecto muy importante, y es que la primera variable sobre la que una empresa puede y debe influir y potencializar son sus colaboradores, finalmente son ellos los que van a determinar la calidad de las relaciones con los clientes, lo que al final del ciclo se traduce en más y mejores ventas.

Las empresas necesitan líderes más conscientes, más humanos, más preparados para identificar, desarrollar y potencializar las habilidades y cualidades de las personas que tienen a cargo, líderes que transformen su entorno, que consigan resultados financieros en la misma medida que logran hacer crecer personal, profesional y laboralmente a las personas que están a su lado. Y tomar conciencia consiste en darse cuenta de que un líder transformador debe ser capaz de desarrollar cinco aspectos esenciales: autoconocimiento, autocontrol, empatía, habilidades sociales y motivación, lo que Daniel Goleman identificó como los componentes de la inteligencia emocional, factores que, según sus investigaciones, lograban predecir en mayor medida el éxito de los líderes por encima de su coeficiente intelectual o sus capacidades técnicas.
A continuación, presento una descripción general de cada aspecto y una propuesta de ejercicio para aplicar y desarrollar la habilidad:
En conclusión, ahora más que nunca, en un mundo tan competitivo e influenciado por tanta tecnología, lo que nos ha llevado a olvidar lo verdaderamente importante, se hace imprescindible volver a la esencia de las organizaciones, los seres humanos, no sólo porque se convierten en la verdadera ventaja competitiva, ya que es lo único que no pueden copiar los competidores, sino porque la verdadera responsabilidad de las empresas no es acumular dinero, es construir entornos donde las personas puedan realizarse, llevar vidas sanas intelectual y emocionalmente, y para eso se hacen necesarios líderes conscientes del papel que juegan como creadores y facilitadores del desarrollo y crecimiento de otros.
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