El fraude en licencias médicas continúa siendo uno de los problemas más complejos para el sistema de salud y seguridad social en Chile. De acuerdo con el último informe de la Superintendencia de Seguridad Social (SUSESO), correspondiente al periodo enero-julio del 2025, se emitieron 4.148.112 licencias médicas electrónicas con pronunciamiento por enfermedad o accidente común, lo que representa una disminución del 8,9% en comparación con igual tramo del 2024, es decir casi un 9%.
La baja coincide con medidas de control implementadas en los últimos meses, como el bloqueo preventivo a profesionales sospechosos de emitir licencias fraudulentas y la difusión del informe de la Contraloría General de la República que reveló casos de trabajadores que salieron del país mientras estaban con licencia médica vigente.
En el desglose por diagnóstico, los trastornos mentales vuelven a encabezar la lista, confirmando la prevalencia de las patologías psiquiátricas como una de las principales causas de ausentismo laboral en Chile. Estos casos representan no solo un desafío clínico por la creciente demanda de atención psicológica y psiquiátrica, sino también un terreno fértil para el fraude, dada la dificultad de verificación objetiva de los síntomas.
En paralelo, las lesiones musculoesqueléticas se ubican como la segunda gran categoría de licencias médicas. Ambos grupos de diagnósticos son utilizados de manera recurrente por redes que buscan encubrir licencias falsas, lo que explica por qué concentran la mayor atención en los procesos de fiscalización de la Suceso.
Diferencias por sexo y seguro de salud
Del total de licencias emitidas, 2.496.506 corresponden a mujeres y 1.641.506 a hombres. En ambos grupos hubo una caída frente al 2024, aunque más pronunciada en los hombres (-9,1% versus -8,7% en mujeres)
El hecho de que existan diferencias tan claras por sexo y tipo de seguro muestra que las licencias falsas buscan camuflarse dentro de las dinámicas reales de uso del sistema. Se adaptan a los patrones de cada segmento, lo que dificulta aún más la detección temprana.
Rechazos y control del fraude
El informe también detalla que la tasa de rechazo en primera instancia alcanzó un 8,6% en 2025, levemente inferior al 9,4% registrado en 2024. En cambio, la tasa de rechazo en última instancia subió a 6,8%, frente al 6,1% del año anterior.
Que la tasa de rechazo en última instancia suba es una señal de alerta. Significa que los fraudes logran avanzar en el sistema y solo son frenados más tarde, con mayor costo y daño. Por eso insistimos: estamos ante un fraude masivo, con actores que conocen bien cómo operar dentro de las brechas regulatorias.
En este escenario, expertos y autoridades coinciden en que reforzar la fiscalización digital, aplicar sanciones ejemplificadoras y fortalecer la coordinación entre organismos públicos y privados es clave para contener el impacto económico y social de las licencias médicas fraudulentas.










