La infraestructura digital latinoamericana está entrando en una nueva etapa. El crecimiento de la inteligencia artificial está elevando la demanda de capacidad de cómputo, pero también está poniendo a prueba algo menos visible: la energía, la refrigeración, las redes eléctricas y el diseño físico de los centros de datos. En el primer trimestre de 2026, la capacidad instalada en los cuatro principales mercados de data centers de América Latina —São Paulo, Querétaro, Santiago y Bogotá— creció 41,3% interanual, hasta alcanzar 1.045 MW. El ritmo superó el 33% registrado en los cuatro grandes mercados de Norteamérica.
Este crecimiento confirma que la región está ganando relevancia dentro de la economía digital, pero también revela un desafío estructural. La expansión de la IA requiere instalaciones capaces de procesar cantidades crecientes de información con mayor velocidad, disponibilidad y eficiencia energética. Para países como Colombia, Chile, Perú y Argentina, la discusión ya no consiste únicamente en atraer nuevos centros de datos, sino en construir la infraestructura necesaria para que ese crecimiento pueda sostenerse.
La IA está cambiando las reglas de los centros de datos
Durante años, los centros de datos fueron diseñados alrededor de cargas relativamente previsibles. Una sala convencional podía trabajar con densidades aproximadas de 5 kW a 15 kW por rack. La llegada de clústeres acelerados por GPU ha cambiado radicalmente ese escenario: las nuevas arquitecturas pueden alcanzar 100 kW y hasta 600 kW por rack, convirtiendo la densidad energética en uno de los principales desafíos de diseño.
La diferencia no es menor. El procesamiento asistido por inteligencia artificial puede consumir hasta 10 veces más energía que una búsqueda web tradicional, de acuerdo con estimaciones difundidas sobre el impacto energético de las consultas de IA. A medida que estas cargas se multiplican, la infraestructura eléctrica deja de ser un componente de soporte y pasa a convertirse en una pieza central de la estrategia tecnológica.
El concepto de AI Factory o Fábrica de IA surge precisamente de esta transformación. Se trata de infraestructuras diseñadas alrededor de cargas intensivas de inteligencia artificial, donde cómputo, energía, refrigeración, conectividad y operación digital deben funcionar como un único sistema. La industria ya trabaja con diseños capaces de soportar racks superiores a 200 kW y cargas de varios megavatios.
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Cinco tendencias que están redefiniendo la infraestructura
Refrigeración líquida y modelos híbridos
La primera gran transformación ocurre en la gestión térmica. Cuando aumenta la densidad de procesamiento, también lo hace el calor generado por los servidores. La refrigeración líquida, especialmente mediante sistemas Direct-to-Chip, permite retirar el calor directamente de los componentes de mayor demanda.
Sin embargo, el futuro no necesariamente supone abandonar el aire. El modelo más eficiente para muchas instalaciones será híbrido: aire para las cargas convencionales y refrigeración líquida localizada para los clústeres de alta densidad. Esto resulta especialmente relevante porque la refrigeración puede representar entre 30% y 40% del consumo eléctrico total de un data center.
Edge Computing
El crecimiento de aplicaciones que necesitan respuestas prácticamente inmediatas está impulsando el Edge Computing. En lugar de concentrar todo el procesamiento en grandes centros de datos, parte de la capacidad se desplaza hacia instalaciones más cercanas a los usuarios y a las fuentes de generación de datos.
Para Latinoamérica, esta tendencia puede resultar estratégica en sectores como industria, telecomunicaciones, servicios financieros, salud y sistemas urbanos. Reducir la distancia entre el dato y el procesamiento permite disminuir la latencia y mejorar la continuidad de determinados servicios.
Arquitecturas eléctricas modulares
La expansión de la IA también exige replantear la distribución eléctrica. Los nuevos centros de datos necesitan arquitecturas capaces de aumentar capacidad sin comprometer disponibilidad ni eficiencia. La modularidad permite adaptar progresivamente la infraestructura a medida que crecen las cargas de procesamiento, evitando sobredimensionar desde el comienzo instalaciones que todavía no utilizan toda su capacidad.
Esta flexibilidad será especialmente importante en mercados emergentes, donde el desarrollo de la oferta debe acompañar una demanda que puede cambiar rápidamente.
Gemelos digitales
Los Digital Twins o Gemelos Digitales permiten representar virtualmente el comportamiento eléctrico y térmico de una instalación antes de realizar modificaciones físicas. Su importancia aumenta con la complejidad de las nuevas cargas de IA, porque un error de diseño puede traducirse en costos elevados, interrupciones y riesgos operativos.
La simulación permite identificar cuellos de botella, evaluar escenarios y anticipar cómo responderá una instalación ante diferentes niveles de demanda. En una industria donde cada megavatio y cada grado de temperatura importan, experimentar primero en un entorno virtual adquiere un valor estratégico.
Software inteligente e IA operativa
La quinta tendencia consiste en utilizar software, sensores y analítica para gestionar dinámicamente la infraestructura. El objetivo ya no es únicamente conocer cuánto consume un centro de datos, sino detectar patrones, anticipar fallas y ajustar recursos según la demanda.
Esta capa digital puede convertirse en uno de los principales instrumentos para controlar el crecimiento energético de la IA. La eficiencia deja de depender exclusivamente del hardware y comienza a construirse también a partir de decisiones operativas basadas en datos.
Latinoamérica ante una oportunidad estratégica
El crecimiento regional abre una oportunidad para captar inversión y posicionar a Latinoamérica como un nodo relevante de la economía digital. CBRE señala que la expansión de la capacidad está siendo impulsada por la IA, los hyperscalers y nuevos proveedores especializados, al mismo tiempo que las restricciones de electricidad y de capacidad de las redes influyen cada vez más en la elección de ubicación.
Colombia, Chile, Perú y Argentina tienen la posibilidad de beneficiarse de esta expansión, pero deberán resolver desafíos relacionados con disponibilidad energética, conectividad, sostenibilidad, agua, regulación y tiempos de desarrollo. La ventaja competitiva ya no estará determinada únicamente por disponer de terreno o fibra óptica. También dependerá de la capacidad de ofrecer energía confiable y una infraestructura preparada para cargas de alta densidad.
“Latinoamérica vive un momento coyuntural en su infraestructura digital. La irrupción masiva de la IA impone una densidad por rack que redefine el diseño físico de las salas, la distribución eléctrica y la sostenibilidad del ecosistema. Para absorber esta demanda y captar capitales internacionales en países clave como Colombia, Chile, Perú y Argentina, se requieren centros de datos altamente resilientes, digitalizados y capaces de optimizar el consumo de energía en tiempo real”, afirma Luis Santamaría, CS&P Segment Leader para SAM en Schneider Electric.
La carrera por construir infraestructura para la inteligencia artificial apenas comienza. El desafío de la región no será simplemente levantar más data centers, sino desarrollar instalaciones capaces de crecer sin multiplicar proporcionalmente su consumo, su huella ambiental y su complejidad operativa. En esa ecuación, energía, refrigeración, conectividad y software dejarán de ser componentes separados para convertirse en una sola infraestructura crítica. Y quienes logren integrarlos tendrán una ventaja decisiva en la próxima fase de la economía digital.
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