Tradicionalmente, las empresas de familia se han destacado por su capacidad para sobreponerse a las crisis, apalancadas, principalmente, en valores fundamentales como la honestidad, la ética del trabajo, el respeto tanto por los clientes como por los competidores, un alto nivel de compromiso con la comunidad, así como la pasión por lo que hacen.
En el contexto global actual, la incertidumbre geopolítica y los cambios sociales presentan nuevos retos en general para el entramado empresarial, y en particular, para las empresas familiares que una vez más deben acudir a la innovación y a la resiliencia como la base que les permita buscar soluciones en un contexto complejo como el actual.
En este orden de ideas, ¿cuáles son los mayores retos que enfrentan hoy en día las empresas de familia? En este sentido, existen dos que tienden a ser fundamentales: la generación de confianza y el equilibrio entre empresa y familia.
Generar confianza
Para nadie es un secreto que la confianza puede ser un factor diferencial frente a la competencia y relevante para el éxito de una empresa. Es claro que las organizaciones necesitan que sus clientes confíen en el negocio, pero también deben hacerlo sus empleados, familiares y el público en general.
En una sociedad como la actual, las fórmulas tradicionales para la generación de confianza como la transparencia en los Estados Financieros y la divulgación de información a través de la página web de la compañía sobre la excelencia de los productos o servicios, siguen siendo importantes, pero ya no son suficientes para generar confianza en los tres principales grupos de interés: los clientes, los colaboradores y la familia.
Hoy en día, las nuevas generaciones esperan que las empresas fijen posiciones claras sobre temas relevantes como el impacto medioambiental y social de la actividad empresarial, y que, asimismo, pongan de manifiesto sus criterios en materia de gobierno corporativo, diversidad, equidad e inclusión.
Por lo tanto, se hace necesario que estas empresas revisen sus necesidades, ajusten sus políticas y prácticas e identifiquen la mejor forma de comunicar lo que están haciendo, de forma coherente, a sus grupos de interés. En este punto, la tecnología juega un papel importante, ya que si quieren llegar al público objetivo es necesario que adquieran nuevas habilidades para emplear nuevos canales, por ello, es importante que conozcan el entorno y el lenguaje que se utiliza.
Mantener el equilibrio entre familia y empresa
Por otro lado, cuando se habla de una empresa familiar, es necesario hablar de un equilibrio entre la vida familiar y empresarial en el que se involucran dos dimensiones que se enfrentan a una brecha significativa: en primer lugar, la armonización a nivel personal por parte del empresario, del tiempo que dedica al negocio, con relación al tiempo que dedica a mantener una vida familiar de calidad. Y en segundo lugar, mantener cierta distancia entre las relaciones familiares y las empresariales, que nunca podrán estar totalmente separadas, pero si requieren ser atendidas con una sensibilidad diferente.
Aunque no existen fórmulas mágicas que resuelvan estos conflictos de manera definitiva y que funcionen en todos los casos y para todas las familias, sí hay algunas estrategias que deben ser analizadas por los empresarios de familia para determinar la combinación de factores que mejor se ajuste a sus necesidades y su realidad empresarial y familiar, y que necesariamente pasan por establecer prioridades y separar roles.
Entender que las responsabilidades del gerente no son las mismas de un padre o una madre, y que, por ende, las dificultades del día a día deben enfrentarse de forma diferente y con criterios diferentes, e incluso en lugares diferentes, dependiendo de si provienen del entorno empresarial o familiar.
La simbiosis entre empresa y familia es fundamental para la construcción de un legado sólido y sostenible en el tiempo, y a su vez, en este ejercicio, mantener la unidad familiar y el sentido de pertenencia en torno a la realidad del negocio es esencial, pero respetando siempre la individualidad de los miembros de la familia y las necesidades del negocio. En este contexto, la separación de las estructuras de gobierno familiar de las del gobierno empresarial suele ser también una buena estrategia que ayuda a mantener ese equilibrio.
En definitiva, las empresas de familia necesitan identificar y diferenciar las acciones que se desarrollan en su ámbito familiar y empresarial, además de entender lo que está sucediendo en su entorno y hacer cambios transformadores en las propias compañías para seguir generando confianza en el público. También es relevante que se adapten al nuevo entorno tecnológico y que comuniquen asertivamente lo que están haciendo porque, al final, esa es la forma en que los esfuerzos que hacen los empresarios de familia por mantenerse y prosperar en el día a día son visibles para los clientes, para los miembros de la familia y para los empleados.










