Es indiscutible que situaciones inesperadas, como la pandemia, han transformado nuestra cotidianidad y la de millones de personas alrededor del mundo, provocando así un replanteamiento de sus hábitos, necesidades, intereses y prioridades, no solo en el ámbito personal, sino también laboral. Justamente para referirme a este último, tomaré como ejemplo, una reciente encuesta realizada por LinkedIn sobre tendencias globales de selección, en la que el 63% de quienes la respondieron consideran más importante a la hora de aceptar un trabajo, opciones de conciliación, beneficios y flexibilidad, por encima del salario, factor que por años venía siendo la prioridad.
Lo anterior, se constituye, sin duda, en un llamado contundente para las empresas y en especial para quienes trabajamos en áreas relacionadas con la gestión del talento humano a reflexionar sobre nuestras estrategias de atracción y fidelización.
En mi experiencia trabajando en Compensar, una organización por esencia dedicada al bienestar de las personas, he venido apoyando diferentes acciones para favorecer el bienestar físico, mental, emocional y financiero de los colaboradores y sus familias. Como parte de este propósito, desarrollamos un enfoque en el que todos juntos construimos bienestar, desde la dirección, desde el estilo de liderazgo, desde los beneficios, pero también desde el relacionamiento con los compañeros, en la forma de comunicarse, de favorecer un ambiente laboral en el que todos nos sintamos bien, en la manera de desarrollarse y utilizar adecuadamente las oportunidades y programas que brindamos a la gente.
Solo por citar unos ejemplos, como resultado de esta filosofía, hemos logrado que durante el primer semestre del año más de 3.000 colaboradores y cerca de 4.500 familiares se beneficien con el auxilio del plan complementario de salud, otros 600 colaboradores han participado en el programa de cuidado emocional “Saludablemente”, 4.500 empezaron a ahorrar en el fondo de empleados; 660 accedieron a subsidios de vivienda, 594 a subsidios de arrendamiento y alrededor de 3.300 a subsidios monetarios; más de 300 personas aplicaron a los convenios de la Fundación Universitaria Compensar y los beneficios para estudiar inglés; 180 recibieron asesoría pensional, familiar y financiera como preparación para su período de jubilación; 12 familias se han favorecido mediante el programa de mejoramiento habitacional ‘A La Obra’; hemos alcanzado más de 14.000 participaciones con nuestros beneficios de gimnasio; llegamos a más de 2.000 personas en teletrabajo, fortaleciendo nuestro modelo de flexibilidad, y hemos impactado al 98% de los colaboradores a través de nuestra plataforma Bienestar a la Carta, con la que personalizamos experiencias de bienestar de acuerdo con los gustos y afinidades de nuestros colaboradores, entre otras.
Estos logros son fruto de la suma de muchos esfuerzos y voluntades, pues a lo largo del tiempo hemos aprendido que siempre obtendremos mejores resultados, y sostenidos en el tiempo, si trabajamos de manera articulada con nuestros aliados. Y esta es una lección para todo tipo de empresas sin importar su tamaño, de allí la importancia entonces de desarrollar planes de trabajo conjuntos con sus ARL, EPS y cajas de compensación familiar que tienen a la mano diferentes alternativas y acciones puntuales que ayudarán a elevar la calidad de vida de los trabajadores y también de sus familias. Hoy por hoy no es una opción, sino una necesidad para las empresas evolucionar hacia un entorno laboral centrado en el bienestar integral de las personas, para quienes actualmente es más llamativo un empleo que ofrezca un mejor salario emocional y que les permita sentirse bien en todos los aspectos. Y, sin duda, ese interés que tienen las personas sumado al impacto que tenemos las organizaciones en la calidad de vida de los colaboradores y sus familias, es un llamado para que reinventemos en las empresas la manera en que nos relacionamos con nuestro cliente interno.










