Los tiempos han cambiado, atrás quedaron los años en los que las empresas eran las únicas encargadas de seleccionar a sus candidatos, ahora, los candidatos también eligen en qué lugar quieren trabajar. Y es que esto tiene todo el sentido en una era donde el acceso a la información está a pedir de boca y donde las diferentes marcas tienen una alta exposición en las redes sociales.
Por eso, el sueldo, considerado por mucho tiempo como uno de los factores más determinantes al momento de valorar un lugar como atractivo para trabajar, es actualmente otro de los muchos aspectos que la población, particularmente joven, considera al momento de engancharse laboralmente, dándole prioridad a otros temas como la flexibilidad laboral, el compromiso medioambiental, la diversidad, la inclusión y, por supuesto, la responsabilidad social.
Y es que no cabe duda que esta generación caracterizada por sus habilidades digitales y la hiperconectividad, también refleja un claro interés por los valores sociales y todo aquello que afecta su entorno, lo que hace que las empresas, sin importar su sector o tamaño, estén cada vez más preocupadas por ir más allá, impactando a las comunidades que las rodean por medio de la generación de empleos directos e indirectos o mediante su oferta de productos y servicios, promoviendo iniciativas que impulsen el desarrollo económico, la educación, la sostenibilidad y el progreso social.
Es cierto, hoy en día el mercado laboral joven está buscando organizaciones responsables con el planeta, éticas, trasparentes, y con alto sentido social. De hecho, la Guía Laboral Hays 2021, reveló que el 27% de los encuestados (población Milenial y Generación Z) siempre tienen en cuenta las acciones de Responsabilidad Social Empresarial de las compañías al momento de buscar empleo y el 25% dejó su puesto de trabajo en el último año por su descontento con la filosofía corporativa.
En mi caso particular, desde el área de Proyectos Sociales de Compensar, trabajo en procesos de transformación de realidades a través de vínculos solidarios y acciones de valor compartido, que se extienden a poblaciones vulnerables desde la línea de Gestión Social Empresarial y desde nuestra Red de Solidaridad. Así ampliamos el alcance social de nuestra organización y promovemos la calidad de vida de personas y comunidades a través de la gestión de recursos, aliados y experiencias de salud, entretenimiento, cultura, entre otros; involucrando, además, a nuestros colaboradores y sus familias quienes se muestran cada vez más compenetrados con su empresa.
Los jóvenes quieren ser relevantes para la sociedad y por eso se consolidan en empresas que se identifican con su proyecto de vida. De allí que, por ejemplo, como en nuestro caso, generar una red de voluntariado hace que se desarrolle un mayor sentido de pertenencia y de sensibilización frente a las realidades del país, lo que redunda en compromiso, liderazgo y trabajo en equipo, a la vez que promueve espontáneamente embajadores de la marca.
Sí, los tiempos han cambiado, para las nuevas generaciones es supremamente importante no solo encontrar un lugar para trabajar, sino uno donde también se puedan desarrollar en aspectos que les generen satisfacción, conexión y crecimiento tanto personal como profesional.










