Enfrentamos todos un reto económico y social que nos hace repensar y encausar de manera diferente nuestras prioridades. Las aseguradoras compartimos un propósito superior: brindar, de manera genuina, tranquilidad y bienestar a las personas y a las empresas asumiendo riesgos reales que constituyen nuestra amplia gama de productos. La enorme satisfacción de ver que nuestros clientes o sus familias y empresas puedan seguir adelante después de una calamidad o evento inesperado es inspirador, porque sabemos de todo el esfuerzo que hay detrás de los sueños que se construyen a diario en el país que todos queremos impulsar, buscando tener una economía en constante crecimiento y un ambiente seguro y sostenible.
En países como el nuestro, donde la cultura del seguro está en crecimiento, nos enfrentamos a un reto a nivel de mercado ya que, para cubrir riesgos traducidos en pólizas, debemos estar cerca de los asegurados y como sector, buscamos educar y crear conciencia alrededor del tema de los seguros, los riesgos y la prevención. Como empresa hemos posicionado nuestra marca como cercana, ágil, justa y amigable y por supuesto, nuestros productos y canales de venta están llamados a ser cada vez más innovadores y creativos, creando la mejor experiencia que garantiza respaldo y sostenibilidad.
Que el mundo cambió, es cierto. Las prioridades, los planes, los proyectos, las inversiones. Todo se ha movido en otra dirección y estamos siendo testigos de cómo le hemos empezado a dar más importancia a lo esencial por encima de lo material. La pandemia nos permite generar mayor conciencia alrededor de los riesgos de las personas que, muchas veces, sienten una amenaza latente como consecuencia del virus, con lo cual tenemos la oportunidad de impulsar los seguros de vida, algo que siempre hemos considerado como un enorme reto en países como el nuestro donde invertir en seguros se percibe más como un gasto que nunca ha hecho parte de las prioridades de los colombianos.
Quienes tienen hoy un seguro de vida se han convertido en consumidores más inquietos e interesados, buscando aumentar sus valores asegurados y queriendo entender mejor las coberturas, encontrando tranquilidad frente a las consecuencias del virus COVID-19, también quieren saber quiénes son sus beneficiarios o quizás cambiarlos y quienes no están asegurados, han empezado a pensar en cómo vincularse.
Todas las empresas en general y nosotros como industria aseguradora, nos hemos vuelto más humanos; queremos que esta cercanía que estamos teniendo continúe, para lograr impulsar la cultura del seguro y de paso, seguir inculcando educación financiera a través de nuestros productos.
Ahora que vemos muy cerca el momento de volvernos a abrazar con nuestros seres queridos y de retornar a nuestras empresas, estamos pensando en nuestros colaboradores, en protegerlos para el regreso y en aumentar los protocolos de seguridad. Es aquí donde sin duda, el seguro de vida y todas las coberturas que generan valor agregado alrededor de este, se vuelven vitales en este mapa de riesgo. Es ahí donde estaremos como industria, brindándole seguridad y tranquilidad a los colombianos e impulsando a nuestro país en esta etapa.
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