Aquello a lo que se denomina ´cambio’ sucede y siempre ha sucedido de manera continua, es propio de la naturaleza, por lo cual es admisible afirmar que su verdadero propósito es medrar, evolucionar. Parafraseando un célebre fragmento de Heráclito, “en los mismos ríos entramos y no entramos, pues somos y no somos los mismos”: la organización -como el río heraclíteo- no deja de ser la misma, pero cambia en forma permanente, de la misma manera que los individuos que la conforman. Consultoría
Actualmente nos movemos en un mundo de incertidumbre y caos, en todos los niveles de la actividad humana, lo que obviamente incluye el ámbito corporativo. Es bastante probable que muchas áreas del saber humano, aplicadas a lo socioeconómico, hayan soslayado estas circunstancias de cambio vertiginoso y que tal como sucedió con el célebre caso de Yahoo y sus cinco errores notables, unas organizaciones encuentren oportunidades en esta crisis (el WEY-JI de los chinos, dualismo crisis-oportunidad) pero otras enfrenten serias dificultades y se expongan a la extinción.
Este es un tiempo preciso para una mejor comprensión de lo que puede considerarse como la profecía de Jhon Maynard Keynes, padre de la macroeconomía: Los “dioses” en los que se funda la vida económica, son inevitablemente genios del mal. De un mal necesario que por lo menos durante otros cien años nos forzaría a “fingir, nosotros mismos y todos los demás, que lo justo es malo, y lo malo es justo, porque lo malo es útil y lo justo no lo es”. La humanidad, por consiguiente, debería continuar, hasta cierto punto, considerando la avaricia, la usura y la cautela como vicios indispensables “para sacarnos del túnel de la necesidad económica y llevarnos a la luz del día” (ensayo “Las posibilidades económicas de nuestros nietos”). Consultoría
Todo lo antes mencionado da cuenta de la multiplicidad de variables para la gestión organizacional requeridas en virtud del intercambio con el entorno (donde se materializa el cambio-crisis) entre partes interesadas internas y externas, por lo cual a lo largo de la historia los gerentes y líderes de empresas, en el mundo occidental, han recurrido a estrategias y herramientas para procesar dichos intercambios y traducirlos en posibilidades de adaptación a las nuevas realidades. Puede afirmarse que este es el origen de la denominada consultoría organizacional.
La consultoría organizacional es, en esencia, un servicio de asesoría especializada, fundamentado en la experiencia y conocimiento de quien hace las veces de consultor, al cual recurren empresas de diferentes sectores, con el propósito de encontrar soluciones a problemas surgidos del mencionado intercambio entre partes interesadas, en un determinado contexto. Consultoría
El mito de origen de la consultoría organizacional probablemente sea un suceso histórico acaecido en la planta de Ford (Detroit, 1912): un generador eléctrico falló, causando gran zozobra en el sistema de producción. Alguien dijo conocer en un poblado cercano a un ingeniero muy experimentado en estos asuntos. Se trataba de Charles P. Steinmetz (tenido por muy excéntrico), quien, al llegar a la planta, solicitó una cama, donde durmió durante dos noches para escuchar los engranajes de la máquina. A la mañana del tercer día solicitó una tiza y una escalera, subió a la parte más alta e hizo un pequeño trazo. Se dirigió a un ingeniero de mantenimiento y le solicitó que quitara la parte de la cubierta que había señalado con el trazo y que eliminara 16 vueltas de la bobina que se alojaba en aquel sitio. Cumplida la tarea, el generador empezó a funcionar normalmente. Al llegar a su vivienda, Steinmetz elaboró la factura por un valor de U$ 10.000. Al recibirla, Ford se asombró por el importe y la retornó, solicitando explicación sobre ese exagerado valor. El ingeniero Steinmetz la envió de nuevo, con la siguiente aclaración: valor del trazo con la tiza: 1 dólar; valor de saber cuál era el daño: 9.999 dólares. Ford firmó inmediatamente un cheque por el monto señalado.
Este relato de la planta de Ford parece marcar el comienzo de la perspectiva del desarrollo organizacional en las corporaciones de occidente, que, además, ha privilegiado las funciones del hemisferio izquierdo cerebral (lógico-matemático, racional, objetivo, hermanado con la ciencia aplicada, en el sentido de investigar todos los elementos materiales, visibles y cuantificables) como factor cognitivo determinante, subestimando en gran medida todos aquellos aspectos de lo humano que corresponden a su consciencia, su ser, lo ininteligible, lo no cuantificable, lo inasible, su mundo interior relacionado con lo espiritual, el arte, la música, con lo sublime, que son elementos centrales del hemisferio derecho, fundamentales para una manifestación integrada y armónica del comportamiento humano. Consultoría
Colombia no ha sido ajena a este desarrollo del saber-hacer y por esto es necesario mencionar que desde hace más de cien años, la Escuela Nacional de Minas (Medellín, 1901), a través de la cátedra de Economía Industrial de Alejandro López, inició la formación de una pléyade de ingenieros en áreas administrativas, con fundamento en las teorías tayloristas y fayolistas, cuyo modelo administrativo sería llevado más tarde a la Federación de Cafeteros por Mariano Ospina Pérez, cuando fue nombrado gerente de ésta. Este hecho académico fue el punto de partida para la llegada al país, desde esa fecha hasta hoy, de una serie de modelos teórico-prácticos norteamericanos aplicables al desarrollo organizacional, que marca definitivamente el origen de la consultoría organizacional en nuestro país (el profesor Alejandro López puede ser considerado como el pionero de la consultoría en Colombia, pues durante varios años fue el asesor de la entonces incipiente empresa que hoy se conoce como Grupo Empresarial Antioqueño), con el consecuente surgimiento de expertos dispuestos a asesorar a las empresas en todo lo concerniente a desarrollo organizacional.
Los nuevos conocimientos y la cantidad de información que se generan en el mundo actual han hecho aún más relevante la antes señalada necesidad de adaptación al cambio emergente (caracterizado por la crisis y la incertidumbre) por parte de las empresas, que en la mayoría de los casos no cuentan con el talento humano propio requerido para acometer tal proceso, de manera que los consultores organizacionales se convierten en el apoyo de líderes y gerentes para encontrar soluciones, gestionar el cambio y lograr los objetivos corporativos capaces de traducirse en sostenibilidad (permanencia en el tiempo) y sustentabilidad (mantenimiento recíproco) del tejido empresarial. Consultoría
Es por lo anterior que el éxito de la consultoría actual parece depender de la revisión profunda del ser-hacer empresarial, para darse cuenta de que los modelos que se han venido trasplantando y aplicando, uno tras otro, manifiestan obsolescencia, pues no dan respuesta efectiva a las demandas del mundo actual. Esa revisión profunda señalará la vigencia del WEY-JI de los chinos, considerando el hoy como una esplendorosa oportunidad. ¿Y cómo?
- Reconociendo y comprendiendo que enfrentamos un nuevo mundo
- Generando un nuevo pensamiento para el ser-hacer
- Dándole cabida a lo mencionado sobre el hemisferio derecho cerebral como una gran posibilidad en la intervención consultora
- Oteando en los paradigmas científicos emergentes y en las artes, nuevas alternativas conceptuales y metodológicas para enriquecer el rol de consultor
- Preparándose para lo que será, tal vez, una solución efectiva para el acompañamiento de las empresas: la gestión trascendente. Consultoría
También le puede interesar










