¿Qué es el Internet de las Cosas?
El Internet de las Cosas, conocido como IoT por sus siglas en inglés, es una tecnología que permite conectar dispositivos físicos, sensores, equipos y otros objetos a redes para recopilar, transmitir y utilizar datos.
En una empresa, un sistema IoT puede capturar información directamente desde vehículos, máquinas, cultivos, instalaciones o equipos y enviarla a plataformas donde los datos son almacenados, analizados y convertidos en información útil para la toma de decisiones.
La diferencia está en que los datos dejan de ser únicamente registros aislados y pueden convertirse en acciones. Un sensor puede detectar una condición, transmitirla a una plataforma y generar una alerta o activar un proceso de manera automática.
Actualmente, las soluciones IoT también pueden combinarse con computación en la nube, edge computing, analítica avanzada e inteligencia artificial para procesar información en tiempo real y mejorar operaciones empresariales.
¿Cómo funciona el Internet de las Cosas en las empresas?
Un sistema IoT normalmente integra cuatro elementos: dispositivos o sensores, conectividad, plataformas para gestionar y analizar los datos y aplicaciones que permiten visualizar la información o ejecutar acciones.
Los sensores pueden medir variables como temperatura, ubicación, movimiento, presión, humedad o consumo. Esa información se transmite mediante diferentes tipos de conexión y posteriormente puede procesarse en la nube o cerca del lugar donde fue generada, mediante tecnologías de edge computing.
El resultado es una mayor visibilidad de las operaciones. Las empresas pueden conocer qué está ocurriendo, identificar anomalías y utilizar los datos para automatizar procesos o tomar decisiones.
Las arquitecturas modernas de IoT permiten además integrar los datos de los dispositivos con sistemas empresariales y herramientas de inteligencia artificial. Esto amplía el uso de la tecnología desde el simple monitoreo hasta aplicaciones de mantenimiento predictivo, optimización operativa y automatización.
¿Para qué sirve el Internet de las Cosas?
El IoT puede utilizarse en diferentes sectores productivos porque permite obtener información directamente de los activos y procesos que una organización necesita controlar.
Entre sus aplicaciones empresariales se encuentran el monitoreo de vehículos y flotas, mantenimiento de maquinaria, agricultura de precisión, seguimiento de activos, control de instalaciones, gestión energética y supervisión de procesos industriales.
En logística, por ejemplo, los sensores y sistemas de geolocalización pueden proporcionar información sobre vehículos y recorridos. En agricultura, los sensores pueden registrar condiciones del suelo y del ambiente. En una fábrica, los dispositivos conectados pueden ayudar a identificar cambios en el funcionamiento de una máquina.
El valor de IoT no está únicamente en conectar objetos. Está en utilizar la información generada para mejorar una operación concreta.
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Casos de Internet de las Cosas en Colombia
Desde hace varios años diferentes empresas y desarrolladores en Colombia han experimentado con soluciones basadas en sensores, conectividad, nube y analítica de datos.
Algunos de los casos publicados originalmente por Revista Empresarial & Laboral corresponden a proyectos desarrollados entre 2015 y 2017. Aunque forman parte de una etapa temprana de adopción de estas tecnologías en el país, permiten observar cómo comenzó a aplicarse el concepto de IoT a problemas empresariales concretos.
Alpina y el monitoreo inteligente de flotas
Uno de los casos documentados corresponde a Alpina y su trabajo con WiZenz Technologies.
La solución descrita en el artículo original utilizaba sensores y dispositivos GPS para obtener información de los vehículos de la compañía y transmitirla a la nube. Desde una torre de control y otros dispositivos era posible consultar información relacionada con la operación de la flota.
El sistema permitía realizar seguimiento de los vehículos, analizar la información recopilada y utilizar esos datos para mejorar la eficiencia de la operación logística y promover hábitos de conducción más seguros.
El caso resulta especialmente relevante porque muestra uno de los principios fundamentales del IoT empresarial: conectar activos físicos para obtener información operativa y utilizarla para tomar decisiones.
WiZenz continúa desarrollando soluciones de gestión y monitoreo de flotas. Actualmente, su plataforma NAVI centraliza información sobre vehículos, rutas y operación en tiempo real.
Agricultura de precisión con Bayer y CNX
Otro de los casos documentados en Colombia estuvo relacionado con la agricultura de precisión.
En 2016, Bayer, Microsoft y CNX trabajaban en proyectos piloto relacionados con cultivos como flores y banano, mientras exploraban nuevos alcances para otros cultivos. Las soluciones combinaban sensores, análisis de datos, plataformas en la nube, imágenes obtenidas mediante drones y conceptos de machine learning.
La finalidad era obtener información más precisa sobre las condiciones de los cultivos y determinar qué zonas requerían tratamientos específicos.
Microsoft reportó posteriormente un proyecto de agricultura de precisión desarrollado con CNX para cultivos de arroz en Colombia. En ese caso, el análisis de datos permitió reducir hasta en un 20 % la cantidad de fertilizantes utilizados, según la información publicada por Microsoft en 2017.
Este ejemplo permite entender cómo IoT puede integrarse con otras tecnologías. Los sensores generan información, los sistemas de análisis la procesan y herramientas como drones permiten observar el terreno desde otra perspectiva.
El resultado es un modelo de agricultura basado en información que busca utilizar los recursos de manera más precisa.
Otras aplicaciones de tecnologías conectadas
Los casos publicados originalmente también incluían soluciones orientadas a otros sectores, entre ellas desarrollos de software y hardware para servicios móviles, seguimiento de personas y gestión empresarial.
Uno de ellos era Mamá ABCD, una aplicación dirigida a mujeres en periodo de gestación que incorporaba funciones como seguimiento, videollamadas, acceso a información médica, solicitudes de citas y geolocalización.
Otro ejemplo correspondía a Forza, una solución basada en reconocimiento de huellas dactilares para apoyar procesos de gestión de personal, control de horarios y acceso a instalaciones.
Estos ejemplos deben entenderse dentro del contexto de la transformación digital de aquella época. No todas estas soluciones son IoT en sentido estricto, pero muestran cómo la conectividad, los dispositivos y los datos comenzaron a incorporarse en diferentes procesos empresariales.
¿Cómo ha evolucionado el Internet de las Cosas?
La evolución del IoT ha llevado a que los dispositivos conectados dejen de ser únicamente herramientas para recopilar información.
Las plataformas actuales pueden combinar datos procedentes de sensores con sistemas en la nube, procesamiento en el edge e inteligencia artificial. Esto permite analizar información más cerca del lugar donde se genera y actuar con menor latencia cuando el proceso lo requiere.
Por ejemplo, una máquina industrial puede generar continuamente información sobre su funcionamiento. En lugar de esperar a que ocurra una avería, los modelos de análisis pueden identificar patrones anormales y ayudar a anticipar una posible falla.
Esta evolución también ha aumentado la importancia de la ciberseguridad. A medida que las empresas conectan más dispositivos y equipos, también amplían la superficie tecnológica que debe ser protegida. Microsoft señala actualmente la seguridad de los entornos IoT y OT como un componente relevante de las implementaciones empresariales.
IoT, inteligencia artificial y transformación digital
La relación entre IoT e inteligencia artificial es uno de los cambios más importantes en la evolución de estas soluciones.
IoT permite obtener datos del mundo físico. La inteligencia artificial y la analítica pueden ayudar a interpretar grandes volúmenes de información y detectar patrones que serían difíciles de identificar manualmente.
De esta combinación surgen aplicaciones como mantenimiento predictivo, optimización de procesos, detección de anomalías, control de calidad y automatización de operaciones.
El valor empresarial aparece cuando la tecnología está conectada con una necesidad concreta. Instalar sensores por sí solo no garantiza una mejora en la productividad. La información obtenida debe estar relacionada con objetivos empresariales y convertirse en decisiones o acciones útiles.
¿Qué beneficios tiene el IoT para las empresas?
Entre los principales beneficios del Internet de las Cosas se encuentran una mayor visibilidad de las operaciones, recopilación automática de información, monitoreo en tiempo real, automatización de tareas y posibilidad de tomar decisiones basadas en datos.
Dependiendo del sector, también puede contribuir a reducir tiempos de operación, optimizar recursos, identificar fallas antes de que se conviertan en problemas mayores y mejorar el seguimiento de activos.
Sin embargo, el éxito de un proyecto IoT depende de factores que van más allá de la tecnología. Es necesario definir qué problema se quiere solucionar, qué información se necesita, cómo será utilizada y cómo se integrará con los procesos existentes.
Como señalaba José Luis Rodríguez, gerente de WiZenz, en el caso empresarial publicado originalmente: si las soluciones tecnológicas no están asociadas con los objetivos del negocio, es difícil alcanzar el éxito esperado.
El futuro del Internet de las Cosas
El Internet de las Cosas continúa evolucionando hacia ecosistemas en los que sensores, dispositivos, plataformas de datos, inteligencia artificial y sistemas empresariales trabajan de manera integrada.
Las arquitecturas modernas de IoT ya contemplan escenarios de procesamiento tanto en la nube como en el edge, mientras que las plataformas empresariales buscan convertir la telemetría de los dispositivos en información accionable para los equipos de operaciones y los responsables de tomar decisiones.
Para las empresas colombianas, el reto no consiste simplemente en conectar cada vez más objetos, sino en identificar dónde los datos pueden generar valor.
Los casos desarrollados en Colombia durante los primeros años de adopción del IoT muestran precisamente ese camino: desde el seguimiento de vehículos y la agricultura de precisión hasta la automatización y el análisis de información.
La transformación digital convierte los datos en uno de los recursos más importantes para las organizaciones. El Internet de las Cosas permite llevar esa información al lugar donde se generan los procesos físicos y convertirla en una herramienta para mejorar la operación, la productividad y la toma de decisiones.










