A pesar que en temas de protocolos de desinfección, esterilización y manejo de equipos de protección personal (EPP), el área dental tiene avanzados estándares a nivel mundial, la incertidumbre que producía el contagio del COVID-19 y las muertes que estaba aportando dentro de la población, relegó la prestación del servicio únicamente a las urgencias y en muchos países tardó en reabrirse por cerca de dos años.
Esta caótica realidad mundial estancó todos los tratamientos dentales y dejó en el olvido el mantenimiento de los mismos y la higiene oral profesional periódica. Para muchos pacientes con sus tratamientos en curso o condiciones crónicas con necesidades inminentes de supervisión, fue el comienzo de un desastre anunciado y un problema en los índices de enfermedad en salud pública.
No obstante, se trataba de compensar la consulta odontológica con estrategias de Salud oral en hogares y sitios de trabajo, las conductas adoptadas definitivamente no lograron homologar las necesidades de las visitas al consultorio y tratamientos dentales.
Dejando clara la realidad del problema, definimos que el ausentismo propio por las medidas de aislamiento durante la pandemia elevó considerablemente los índices de patologías bucales las cuales desencadenaron también aumento de otras condiciones generales que están asociadas a temas bacterianos en boca. Este es otro tema ya documentado científicamente en la literatura, que para los interesados invito a consultar, porque esta relación inminente de la salud oral con la sistémica o general, es la que define la importancia de la prevención durante la pandemia.
La odontología históricamente es una rama especializada de las ciencias de la salud, aquí las zonas de cabeza, cara y cuello de los pacientes son el día a día de los odontólogos, siendo expertos en estas estructuras y sistemas anatómicos, el campo de acción es más grande de lo que convencionalmente nos imaginamos. (No solo se limita a boca y dientes) Asimismo el papel interdisciplinario que juega el odontólogo quien en una consulta de rutina oral encuentra abierto un libro con un sin número de signos y síntomas que permiten detectar tempranamente enfermedades que sistémica mente afectan o pueden afectar a al paciente y derivar o remitir a los servicios especializados pertinentes.
El fortalecimiento del servicio de salud oral dentro de los equipos de trabajo de los sistemas de salud pública se fortaleció notablemente con la pandemia. Esta es una de las razones por las cuales hoy día la odontología está dentro del equipo de prestación de servicios esenciales de salud.
Ahora que estamos logrando volver a recuperar a nuestros pacientes de las patologías orales propias de la postpandemia, sabemos que hay mucho camino por avanzar y trabajo por hacer dentro de nuestras poblaciones, para que los equipos esenciales de salud debidamente articulados puedan representar en situaciones locales o mundiales un rol con más beneficios para la población.
La prevención en salud oral es y será siempre una estrategia personalizada entre el paciente y el odontólogo, donde se identifican acciones conjuntas para el mantenimiento de la salud oral. La mecánica de higiene oral sugerida al paciente y el acompañamiento en consulta frecuente serán los pilares para que las estadísticas en salud pública sean favorables días a día en nuestras poblaciones.










